Todo está conectado | El desierto del Sahara fertiliza la selva del Amazonas

Todo está conectado | El desierto del Sahara fertiliza la selva del Amazonas

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La selva amazónica es fertilizada por el fósforo de un lago seco en el desierto del Sahara, dicen los investigadores en un nuevo informe que muestra cómo las diferentes partes de nuestro planeta están conectados de maneras profundas y sorprendentes.

Por décadas, los científicos han sabido que grandes cantidades de polvo son llevadas por los vientos del desierto más grande del mundo a través de miles de kilómetros sobre el Océano Atlántico, el cual con el tiempo llega hasta la cuenca del Amazonas.

Aunque cada partícula de polvo mide sólo una fracción del ancho de un cabello humano, en conjunto estas forman una gran nube tan grande que puede verse desde el espacio.

En 2006 la NASA lanzó el Cloud-Aerosol Lidar y el satélite infrarrojo de observación Pathfinder (conocido como CALIPSO) con el objetivo de observar la estructura vertical de nubes y las partículas suspendidas en el aire en todo el mundo. Ahora, los datos obtenidos han revelado por primera vez la cantidad de polvo del Sahara que se está moviendo a través del Atlántico hacía América del Sur.

En un artículo publicado en la revista Remote Sensing de la Universidad de Maryland, el científico atmosférico Hongbin Yu, dio a conocer que un promedio de 182 millones de toneladas de polvo se deja llevar más allá del borde occidental del Sahara cada año, del cual 28,8 millones de toneladas se instala en la cuenca del Amazonas.

Ese es el equivalente de 689 mil 290 camiones llenos de polvo dejando el desierto y 104 mil 908 llegando al Amazonas cada año, según un comunicado de la NASA.

Las imágenes que se muestran en la animación de la NASA plasman la interdependencia de los ecosistema a nivel mundial, ya que la selva tropical del Amazonas, a su vez, es la fuente primaria de partículas de aerosol en el mundo y afecta de manera preponderante los ciclos biogeoquímicos (incluyendo el del carbón), manteniendo de esta forma una atmósfera capaz de sustentar la vida. Este caso también nos recuerda la gran cantidad de factores que se tienen que combinar para que la vida surja y permanezca en el planeta.

Vía: LA Times.


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