La Tenacidad Premia | El dilema de adoptar o quedarse sin hijos

La Tenacidad Premia | El dilema de adoptar o quedarse sin hijos

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Adoptar un niño o niña con apego a lo que establece el Código Familiar de Sinaloa es un proceso que desafía la resistencia y voluntad de los interesados. De acuerdo con datos del Sistema Estatal para el Desarrollo Integral de la Familia y de sus representaciones en los 18 municipios, solo un 10% de los que inician el trámite logran concluirlo, asignándoles un pequeño como hijo. En la integración del expediente naufraga el 50% de los pretensos padres. Tal vez por ello la adopción en nuestro estado registre un bajo número de casos concluidos, con un promedio de 60 por año.

El problema de Sofía es que creyó haber encontrado a sus padres ideales cuando conoció a Melisa y Adrián. Convivió con ellos, los quiso, vio cómo sería su nueva casa, se despidió de amigos… y de repente no supo más de la pareja que la adoptaría.

Ningún ser humano se cala tanto como aquellos que buscan al hijo que no pueden concebir por medios biológicos.

A la niña, de cinco años, la vida le jugó dos veces la misma coartada. Al nacer, su madre la abandonó en el hospital en que dio a luz; a los cuatro años —cuando apenas probaba el calor de un hogar— a sus nuevos padres les dijeron que no habían acreditado el proceso de adopción al no garantizar el ingreso económico necesario para ofrecerle calidad de vida a la pequeña.

A la pareja, 30 años mayor que Sofía y sometida durante casi una década a fallidos tratamientos de fertilidad, la acabó de agotar la tramitología que durante 18 meses los requirió casi de tiempo completo, pero fue el resultado del proceso de adopción el que los abatió.

Un matrimonio que enfrentó el mismo suplicio les aconsejó a Melisa y Adrián buscar la adopción por vías más rápidas. Así lo hicieron y un año después de que les fuera negado el certificado de idoneidad el sacerdote de la familia les informó de un niño cuya madre lo daría en adopción, y sin más, en menos de una semana de trámites ya tenían al hijo deseado.

“Ya tenemos a otro bebé pero para nosotros Sofía también es nuestra hija. La queremos y estaremos al pendiente de ella donde esté. Iremos junto a ella en lo que el destino le depare porque, dentro o fuera de nuestra casa, la primera mirada, el primer contacto con sus manitas, sus palabras diciéndonos papá, no las borra el burocratismo”, dice Melisa.

Sofía dejará pronto el albergue del DIF y se mudará al asilo infantil de la Ciudad de los Niños. Ahí, es lo que le dicen, tendrá una familia grande, irá a la escuela y llegará a ser una gran profesionista. A ella le gusta eso. Es la única opción que la vida le ofrece.

LTP-cuadro_1Desafío a la paciencia

Con distinta suerte a la de Sofía, cada año un promedio de 60 niños y/o niñas encuentran una familia adoptiva en Sinaloa, de acuerdo con datos del Sistema Estatal para el Desarrollo Integral de la Familia. Aunque las solicitudes de adopción, alrededor de 200 anuales, provocan una larga fila de espera de posibles padres que reúnen los requisitos que establece la ley.

La persistencia debe ser una cualidad irrenunciable para las parejas que desean adoptar un niño o niña. Las estadísticas estatales establecen que el 10% de los que inician el trámite logran concluirlo al recibir un hijo bajo su cuidado. En la integración del expediente naufraga el 50% de los pretensos padres y el resto se integra a la extensa lista de espera.

La adopción, regida por el Código de Procedimientos Familiares, es implementada de diferentes formas en Sinaloa y la información no está del todo sistematizada. La Procuraduría de la Defensa del Menor y la familia estima que existe una cifra negra, similar al número de procesos finiquitados por la vía jurídica, derivada de acuerdos entre particulares para acoger en un hogar a niños abandonados o fruto de embarazos no deseados.

Como referencia, de los casos resueltos vía DIF únicamente 20 son relacionados con niños de la casa cuna de dicha institución. El resto tienen que ver con organismos, albergues o familias que protegen a la mujer o al niño, en situaciones de vulnerabilidad ambos, en tanto se concreta la adopción del menor.

Si para los solicitantes de niños en adopción el procedimiento es cansado, las instituciones y expertos lo justifican en la necesidad de darle al menor un hogar y padres que le garanticen un buen cuidado y futuro.

Por ejemplo, la organización Vida y Familia A.C. señala en el informe 2014 que ese año nacieron 1,180 bebés en las 25 casas hogar que opera en todo el país, de los cuales 190 fueron integrados a una familia adoptiva. En Sinaloa, de 14 bebés nacidos al amparo de Vifac, dos fueron adoptados.

Otras instituciones como el Orfanatorio Mazatlán establecen, con base a la experiencia que han vivido parejas y niños que participan en procesos de adopción, que este puede llevarse de 18 a 30 meses, según dos factores: el tiempo de integración del expediente y las actuaciones del Ministerio Público y jueces para otorgar el consentimiento definitivo.

Es una larga jornada, angustiante y pasmosa. Pero los que logran concluirla consideran que el esfuerzo vale la pena al ver que una nueva vida se une a la familia.

“Ningún ser humano se cala tanto como aquellos que buscan al hijo que no pueden concebir por medios biológicos. Van a un procedimiento lleno de incógnitas, emociones, impaciencias y, a veces, frustraciones”, dice Adrián, que intentó apegarse al marco legal para que Sofía fuera su hija adoptiva, pero el día que perdió el empleo esa posibilidad se canceló.

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Amenazas y leyes

Si para los solicitantes de niños en adopción el procedimiento es cansado, las instituciones y expertos lo justifican en la necesidad de darle al menor un hogar y padres que le garanticen un buen cuidado y futuro.

En la última semana de junio de 2014, el Vaticano, a través del editorial del diario L’Osservatore Romano, denunció que existe un constante aumento de tráfico de niños en el territorio fronterizo del norte mexicano y el sur estadounidense. Ese año se habían reportado en México 45 mil niños desaparecidos y 3 mil averiguaciones por pequeños robados antes de cumplir el primer año de edad.

También la Procuraduría General de la República (PGR) ha detectado que cárteles del narcotráfico tienden a virar hacia el tráfico de niños al considerarlo un negocio de altas utilidades y bajo riesgo. Sin precisar el número de víctimas, señala que estos grupos criminales existen en los estados más próximos a la frontera con Estados Unidos.

En este tipo de situaciones, la Procuraduría para la Defensa del Menor y la Familia, los juzgados civiles, instituciones que amparan los derechos del menor y los expertos en derecho familiar justifican lo meticuloso que es el trámite de adopción.

“Aquí estamos hablando de un ser humano en total desamparo, no se trata de una mercancía que puede pasar de mano en mano sin mayor complicación. Los peligros que acechan a niños son múltiples y aunque los controles en materia de adopción son muchos y lentos resultan todavía insuficientes”, considera el abogado Martiniano Espinoza, con doctorado en derecho familiar.

Señala que la desaparición de niños a las pocas horas y días posteriores al nacimiento se presenta en hospitales, en la vía pública y en comunidades rurales, sin que las autoridades estatales y municipales tengan la capacidad de resolver esos hechos. “¿Cuántos son? Eso ni el Gobierno lo sabe, porque muchos casos ni se denuncian por ignorancia o al tratarse de hijos no deseados”.

Se han dado hechos, dice, en que padres que resultan aptos para adoptar acaban abusando de los niños o los venden a otras familias en el extranjero. Respecto al tráfico de órganos en Sinaloa, considera que hay bastante mitología al respecto pero poca exactitud sobre el tema. Y concluye: entre más rigor haya en el proceso de adopción más se garantiza la seguridad de los niños y la certeza de este acto jurídico.

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