Vida sobre ruedas | Pese a problemas de movilidad urbana, nada los detiene

Vida sobre ruedas | Pese a problemas de movilidad urbana, nada los detiene

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Las reglas de tránsito y vialidad en Sinaloa están diseñadas pensando en los vehículos motorizados, básicamente en la movilidad de automóviles y del transporte público y no en los peatones, ciclistas y mucho menos en los minusválidos. Estos últimos, a falta de mejores condiciones para circular por las calles, han desarrollado su propio plan para sobrevivir a una ciudad agresivamente diseñada para la movilidad de automovilistas.

Trasladarse de un lugar a otro para las personas que padecen alguna discapacidad física, particularmente para aquellos que andan en sillas de ruedas, puede llegar a convertirse en un verdadero problema.

Esa realidad parece no verla el Gobierno de Sinaloa, pero sí algunos ciudadanos e incluso legisladores que han presentado algunas propuestas, pero que hasta la fecha se mantienen en la “congeladora”, pues a la mayoría de los encargados de hacer leyes es un tema que no les ha interesado.

Existen una serie de iniciativas de ley o de reformas a la normatividad ya existente, a fin de que puedan generarse mayores condiciones para que el tránsito de estas personas por la vía pública y el uso del transporte público sea lo más fácil posible.

 

Algunas propuestas

El ciudadano Ramón Palacios Polanco presentó al Congreso del Estado una iniciativa para sustituir la actual Ley de Tránsito y Transportes del Estado de Sinaloa con una Ley de Movilidad que privilegie a las minorías como los minusválidos, pero también a peatones, ciclistas y demás usuarios de la movilidad no motorizada.

Entre otras cosas sugiere que en una ciudad que está en constante crecimiento vehicular, se hace necesario poner en el centro de atención al peatón y fortalecer los sistemas de transporte público.

Sugiere poner atención a la infraestructura con origen y destino para las personas con discapacidad, peatones, ciclistas, etcétera, y promover la defensa y protección de los derechos de todos ellos en situación de movilidad urbana.

Esa y otras propuestas que esperan un dictamen, debate y aprobación de los diputados, proponen que ante todo se dé preferencia a este sector de la población en movimiento, sobre los vehículos en todos los cruceros o zonas de paso peatonal y que se les brinden facilidades necesarias para abordar las unidades del transporte público, contando con asientos o espacios preferenciales y exclusivos, así como rampas para subir y bajar personas en casos necesarios (sillas de ruedas, muletas y prótesis).

El 10 de abril de este año, la diputada del PRI, Renata Cota Álvarez, presentó una iniciativa, la más reciente en esta materia, para reformar y adicionar un segundo párrafo al artículo 177 de la Ley de Tránsito y Transportes del Estado de Sinaloa, en la idea de no otorgar descuentos a quienes sean sancionados por las autoridades de Vialidad tras no haber respetado algún espacio reservado a minusválidos, o por haber obstaculizado su acceso a un lugar.

La legisladora indicó que “debido al modelo de sociedad que tenemos, la discapacidad de las personas es más evidente ya que la misma sociedad es la que impone barreras de acceso”.

 

¿Qué dice la ley?

También es importante señalar que la Ley de Tránsito y Transportes del Estado de Sinaloa cuenta con un apartado que se refiere a los Derechos y Preferencias de los Minusválidos, pero en casi todo su articulado las medidas para garantizar la movilidad de este sector de la población, quedan sujetas a la buena voluntad de la sociedad.

Dos artículos, el 146 y el 147, hablan de que las autoridades de tránsito pondrán especial interés y cuidado en la vigilancia de todas aquellas medidas que se implementen en la vía pública para facilitar el acceso y circulación de vehículos y aparatos que se usen en la movilidad de minusválidos, y que instalarán señales para protegerlos, vigilando que se construyan rampas en las banquetas, pero todavía hay quienes abusan de los espacios exclusivos en estacionamientos y sobran los edificios públicos y privados que no tienen equipamiento para su acceso.

Un artículo más, el 145, establece que las unidades destinadas a la prestación del servicio público de transporte de personas contarán con dos asientos individuales en primera fila para el uso exclusivo de inválidos, minusválidos o enfermos que para su traslación se ayuden con dispositivos o aparatos de cualquier tipo. De acuerdo con un recorrido de supervisión en varias unidades del transporte urbano en Culiacán, ESPEJO no detectó ni un solo camión con dichos espacios, aunque inspectores aseguraron que sí los hay.

 

ALGUNOS DATOS

5.7 millones de personas en México sufren algún tipo de discapacidad física.

31% de ellos son adultos mayores.

6.6% de los sinaloenses cuenta con alguna discapacidad.

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FUENTE: Inegi.

 

FOTO: Jesús Herrera/Revista ESPEJO.

 


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