“Me siento solo” | Tecnología, violencia y pornografía merman salud mental en Sinaloa

“Me siento solo” | Tecnología, violencia y pornografía merman salud mental en Sinaloa

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Una de cada diez personas padece un trastorno mental potencialmente grave. En Sinaloa es cada vez más frecuente en niños y jóvenes. ESPEJO te comparte el testimonio de José: entre la depresión y la autoflagelación.

La de José pudiera ser una historia común, pero no es así. Desde que tenía tres años sentía ansiedad, desesperación, miedo, soledad, llanto. También pensaba que algún día lo dejarían abandonado en el kínder.

Me hace sentir bien platicar pero cuando me entra la desesperación por ver a mi papá me empiezo a tallar el cabello, hasta que me hago un hoyo.

José.

Y aunque la interacción con sus compañeros era normal, se comía las uñas, le costaba concentrarse en sus trabajos escolares y requería maestra de apoyo.

A su mamá eso le pareció extraño y dejó de lado todo aquello que se piensa cuando se va a un hospital psiquiátrico en busca de ayuda.

Su hijo empezó un tratamiento que de manera intermitente ha llevado hasta hoy que tiene 13 años.

El diagnóstico fue claro: un déficit de atención bloqueaba el aprendizaje del niño y tiempo después una probable depresión que lo hace estar dándole vueltas a un mechón de su cabello hasta arrancarlo y dejarse un hoyo en la cabeza. Eso se conoce como tricotilomanía.

Empezar un tratamiento

La madre del estudiante de primer grado de secundaria recordó que nunca dudó en hacer algo para que la salud mental de su hijo mejorara.

“Sé que mucha gente se extraña cuando digo que a mi hijo lo tengo en terapia desde que estaba en el kínder, porque al nombrar a un hospital psiquiátrico, se asocia con locura. Es lo mejor que pude hacer, porque aunque mi hijo sigue con algunas cuestiones, ha mejorado mucho. Está más tranquilo y ha dejado de ser tan cohibido”, comparte.

Con promedios siempre bajos, José acude cada semana a terapia con un psicólogo y recibirá un nuevo tratamiento.

“En este tipo de tratamientos, a veces uno se enfada, pero lo retomamos ahora que está entrando a la adolescencia y sus promedios son muy bajos… al menos ya no necesita maestra de apoyo. A él le ha afectado que su papá tenga otra familia y no esté siempre con nosotros y eso le causa mucha ansiedad porque quisiera estar con él”, lamenta.

depresion3Vivir con la ausencia

En apariencia José es un chico como todos: de mediana estatura, serio, educado, pero que acepta sentirse todo el tiempo distraído.

Y aunque no quisiera estar así, comentó que por más que quiera no puede ser de otra manera.

“En clase pongo atención, no hago desastre, no peleo, no me meto con nadie, pero siempre siento mucha flojera, estoy pensando en otra cosa y no aprendo; solo cuando veo a mi papá cada semana o dos me siento relajado, me da seguridad”, apuntó.

“Siento que me gustaría aprender pero no puedo, hay algo que no me deja hacerlo. Me siento solo”.

El joven mencionó que acudir al psicólogo lo ha ayudado a aminorar la ausencia de su padre. Le gusta compartir lo que siente con otros.

“Me hace sentir bien platicar pero cuando me entra la desesperación por ver a mi papá me empiezo a tallar el cabello, hasta que me hago un hoyo”.

Buscar ayuda

De acuerdo con José María Conde, director del Hospital Psiquiátrico de Sinaloa, todos deberían acudir al menos una vez cada dos años para revisar su salud mental, así como se hace con otros trastornos del cuerpo.

Las enfermedades mentales en la infancia y la adolescencia son muy comunes, mucho más ahora con los tiempos que estamos viviendo

Y aunque semanalmente atienden a alrededor de 100 niños y jóvenes en consultas con psicólogos y neuropediatras, los trastornos de la mente han ido en aumento. Casos como el de José, mencionó que se presentan a diario: detrás de un niño con problemas de conducta, ausente o aguerrido, hay alguien deprimido.

“Las enfermedades mentales y emocionales en la infancia y la adolescencia contrario a lo que mucha gente piensa, son muy comunes, mucho más ahora con los tiempos que estamos viviendo”, mencionó.

“En el hospital atendemos semanalmente a 100 niños con problemas de déficit de atención, hiperactividad, ansiedad, depresión, bipolaridad, al igual que en muchos países va en aumento. Es un fenómeno que no puede ocultarse, porque es demasiado evidente, creciente y fuerte”.

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La salud mental

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), en México se vive una transición epidemiológica polarizada, cuyo rasgo más notorio es el aumento de los padecimientos crónico degenerativos, categoría en la que se encuentran los accidentes, lesiones y trastornos mentales.

El consumo de drogas se han disparado en edades más tempranas; hemos tenido casos de niños de 10 años totalmente farmacodependientes.

Estos últimos constituyen un importante problema de salud pública. El trastorno depresivo ocupa el primer lugar en mujeres y el quinto en hombres.

“Las enfermedades mentales han existido siempre al igual que otras, pero lamentablemente han ido en aumento porque el grado de estrés es mayor”, mencionó Conde.

“Ahora vivimos demasiado rápido; el esquema de familia está muy descuidado, estamos en contacto con cuestiones nocivas, violencia, pornografía, que van mermando la salud mental”.

El psiquiatra agregó que la pérdida de los valores, la tecnología también, han abonado al aumento de los trastornos mentales. A nivel general, una de cada diez personas padece un trastorno mental potencialmente grave.

En un nuevo mundo

Los padecimientos mentales, añadió Conde, mutan con la sociedad. Las personas se enferman diferente y solo atendía cuando los dolores son tangibles y no del alma.

Tristemente le estamos confiando la crianza de nuestros hijos a los teléfono inteligentes, tablets, computadoras y eso es muy peligroso.

“Las nuevas tecnologías han cambiado mucho la interacción del individuo con el mundo. Así tenemos que cuestiones como el consumo de drogas se han disparado en edades más tempranas; hemos tenido casos de niños de 10 años totalmente farmacodependientes”, señaló.

“Tristemente le estamos confiando la crianza de nuestros hijos a los teléfono inteligentes, tablets, computadoras y eso es muy peligroso, uno tiene que crecer y experimentar a través de los sentidos, de la vida misma y no por medio de una pantalla”. Esta situación se ha traducido en tener padres con falta de autoridad y el fracaso escolar de los estudiantes. Lo mismo que provoca el ambiente violento que está a la orden del día.

“Se ha demostrado que una enfermedad mental tiene más qué ver con el ambiente que se vive que con la genética; no es la misma que se viva en paz, que estar rodeado de violencia”, señaló.

Ayuda médica

El doctor Conde aseguró que tanto los trastornos de ansiedad, déficit de atención, depresión y adicciones tienen cura y otras se controlan, como la esquizofrenia y la bipolaridad.

Solo en casos donde está en riesgo la vida de las personas se requiere hospitalización. “Nosotros aquí damos consulta diaria pero cuando son mayores de 14 años se les interna dependiendo la situación”, detalló. Aclaró que cada vez más se busca ayuda con los especialistas porque ahora existe más información y se sabe que un trastorno mental puede culminar en un suicidio.

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Dr. José María Conde. Director del Hospital Psiquiátrico.

 

Ahora vivimos demasiado rápido. Ahora, el esquema de familia está muy descuidado, estamos en contacto con cuestiones nocivas, violencia, pornografía, que van mermando la salud mental.

Dr. José María Conde. Director del Hospital Psiquiátrico.

Foto: Jesús Herrera/Revista ESPEJO


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