Calaveritas 2015 | Tradición viva

Calaveritas 2015 | Tradición viva

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Las calaveritas literarias son una composición en verso que data del siglo XIX y que en México es de gran tradición la víspera del Día de Muertos. ESPEJO te comparte algunas que, a modo de divertido epitafio, solo pretenden mantener viva esa costumbre tan mexicana de reírse de la muerte y de uno que otro vivo.

El Güilo mentiras*

El Güilo pidió a la muerte
Cuando ella vino por él,
Si te bajas los calzones
Te prometo serte fiel.
Ella accedió presurosa
No lo pensó ni un momento,
Llorando se llevó al Güilo
Que murió en el intento.

Aarón Irízar*

La muerte estaba enterada
De algunos planes futuros,
Y se lo llevó derecho
De un carpetazo duro.
Pero se le rebeló
Un buen golpe de timón,
Y ahora en Jardín Humaya
Ya va a ser gobernador.

Vargas Landeros*

La muerte estaba tranquila
Lo dejó hacer su campaña,
Pero ella olió la trampa
Y se lo llevó con saña.
Quedó en el trébol famoso
Que está rumbo a La Costera,
Dicen que va a revivir
¡Carajo, Dios no lo quiera!

Cuen Ojeda*

Se murió Héctor Cuen Ojeda
Echan la culpa a un pariente,
Que se cree caca grande
Y aun no cría dientes.
Ahora está en el infierno
Dando cuenta a Satanás,
Que está muy interesado
¿Cómo le hizo usted en la UAS?

*Capitán Chevelle.

Enrique Peña Nieto

Marchando iba la muerte
por el mundo de abajo
gritando al presidente:
“¡devuélvame mi trabajo!”

ya nadie de muerte muere
esa es labor del gobierno
pidan olvido y suerte
por que ya somos modernos.

—René Alan Espinoza Álvarez.

Javier Duarte

Don Enrique Peña Nieto le ofrece tacos de periodista
y el noble de Javier Duarte los acepta con prisa
“¿Cómo están, mi gober, no les sobra opinión?”
“No, mi presidente, son recién salidos del panteón”.

Parece que el mismo Salinas abrió la puerta de la oficina
pero es la Santa muerte, la que con su guadaña
directo al corazón de Javier Duarte ataca:
“A usted me lo llevo por sobrarle mucho chicharrón”.

—Noname González.

El Morrín

Estaba el morrín sentado en la banca
Cuando de pronto llegó la calaca
Qué pasa morrín, por qué estás tan pálido
Desde que te vi, estás más escuálido

Odio mi vida, no tiene sentido
Tú  sí andas al cien, llévame contigo
No puedo, morrín, tengo mucho trabajo
Y aparte no quiero acabar en el tambo

—Yeny Rubí Tamez Leyva.

El peso

La Calaquita castigadora a México Furiosa llego,
Hoy no traigo la muerte sino algo peor
¡Qué es!  ¡Qué es! Peña alegre Exclamó,
Pues qué más puede ser: una devaluación.

Ahora la flaca si ha cruzado la vara,
Devuélvenos el peso pues para las tortillas ya no nos alcanza.
Que no, que no. Nos grita la Parca,
Como no lo cuidaron, ni se preocuparon, ahora se aguantan.

—Ricardo Isidro Rodríguez Salas.

Donald Trump

“Así lo convenció la Parca de irse con ella:
“Trump, te concederé tu más grande anhelo,
Serás dueño de tu propio rincón en el cielo
Sin latino alguno; ¡nada de esa clase plebeya!”
Ya mero metía Trump al cielo sus granos
Cuando una muralla le bloqueó la entrada,
Entonces la huesuda le explicó de volada:
“¡Esta sí te la pagaron los mexicanos!”.

—Ricardo Isidro Rodríguez Salas.

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