Tema de la Semana | Transparencia en Sinaloa, ¿ser o no ser?

Tema de la Semana | Transparencia en Sinaloa, ¿ser o no ser?

En las últimas semanas el tema de la transparencia ha generado un fuerte debate público tanto a nivel estatal como nacional. 

Al igual que hace más de una década, cuando Sinaloa entró a la moda de la transparencia más por ocurrencia que por vocación política, de nuevo en el estado se ha colocado en el centro de la agenda pública el tema de la rendición de cuentas, asociado con la exigencia de combate a la corrupción.

El contexto local y nacional es una especie de mesa servida para que los poderes Legislativo y Ejecutivo hagan lo que les corresponde: la discusión y aprobación de la nueva ley de obra pública y ley de transparencia, en Sinaloa, así como la negativa del PRI a respaldar la Ley 3 de 3, en el ámbito nacional, son dos llamados históricos para ir contra los intentos de los poderes fácticos que luchan por mantener sus cotos de poder.

Llegó la hora de capitalizar la movilización de la ciudadanía, que ha entendido que la transparencia y rendición de cuentas son temas prioritarios para cambiarle la mentalidad y amarrarle las manos a una clase política acostumbrada a moverse entre la opacidad y discrecionalidad.

El Congreso de Sinaloa, estancado en la simulación parlamentaria, convocó esta semana a las audiencias públicas en torno a la Ley de Transparencia, despertando de una larga siesta en materia de acceso a la información. En menos de 48 horas resolvió una exigencia que desde mediados de 2015 se le planteó: escuchar a la sociedad antes de aprobar la nueva norma.

A lo anterior se agregó la denuncia de organismos como la Cámara Nacional de la Industria de la Construcción, Centro Empresarial de Sinaloa e Iniciativa Sinaloa, respecto a que en vez de avanzar hacia una Ley de Obras Públicas con enfoque anticorrupción, el Congreso pretende reforzar vacíos legales que dan pie a que continúe impune la deshonestidad de funcionarios públicos.

El escenario se complicó más para el movimiento social anticorrupción cuando los grupos parlamentarios del PRI en el Congreso de la Unión consideraron que la iniciativa de Ley 3 de 3 constituye una cacería de brujas. ¿Es una clara declaración de que no están dispuestos a soltar el botín? De cualquier forma, la acción ciudadana que se volcó a favor de esta propuesta resiste cualquier resistencia de las mafias de poder.

La circunstancia reedita una pregunta que durante años ha rondado en la conciencia de la sociedad mexicana, particularmente en la sinaloense. ¿Son transparencia y combate a la corrupción las nuevas utopías de los ciudadanos o es posible avanzar con el ímpetu social que actualmente empuña estas banderas?

Los hechos están por decidirlo.

Frase47


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