Tema de la semana | La mala salud del sistema de salud

Tema de la semana | La mala salud del sistema de salud

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Analizado desde diferentes aristas, el sistema de salud en Sinaloa se refleja en estado crítico. Los hechos más recientes en materia de seguridad hospitalaria, aunados al manejo turbio de los recursos públicos invertidos, permiten un diagnóstico preciso: urge extirpar los tejidos cancerosos antes de que la descomposición aniquile toda la estructura de dicho sector.

En forma ininterrumpida, desde 2011 cuando inició el gobierno de Mario López Valdez, la Auditoría Superior del Estado ha detectado irregularidades en el manejo del dinero asignado a la Secretaría de Salud, dependencia que durante lo que va del sexenio es presidida por Ernesto Echeverría Aispuro. El uso y destino de los recursos públicos es una especie de secreto de estado, tal y como lo corroboró el periódico Noroeste en un ejercicio de acceso a la información en el cual solicitó por escrito el presupuesto que el gobierno federal ha destinado a Sinaloa en materia de salud en el período 2011-2016. La respuesta fue “no es de nuestra competencia”.

La Auditoría Superior de la Federación también ha señalado sistemáticamente el uso presupuestal irregular en la Secretaría de Salud o Servicios de Salud de Sinaloa. En 2013, por mencionar un ejemplo, apremió a las autoridades del sector a aclarar el manejo de 21 millones 791 mil pesos transferidos a una cuenta bancaria abierta en 2011 donde se mezcló esa suma con recursos para el pago de nómina. La misma observación la había hecho en 2012 pero el secretario Echeverría Aispuro la ignoró y reincidió en la falta administrativa.

Sin embargo, los días más recientes añaden otros elementos que agudizaron los males terminales que afectan a Salud en Sinaloa. El mediodía del 30 de junio un grupo armado ingresó al Hospital General de Mazatlán para asesinar a un paciente que convalecía y de paso hirió al policía que lo custodiaba, hecho que ocasionó el estado de sicosis hospitalaria pues 5 días después una amenaza de bomba causó caos en el mismo centro médico.

La mala salud del sistema estatal de salud es evidente desde que esta área del Gobierno del Estado se sostiene bajo sospecha no solamente en notas de prensa sino principalmente en los informes de los órganos de fiscalización nacionales y estatales. El desvío de fondos y la falta de transparencia pudieron ser, en los primeros dos años del gobierno de Malova, impericia de los funcionarios responsables pero a estas alturas, cuando al sexenio le restan menos de seis meses, la malicia ciudadana percibe apetitos corruptos.

Lo absurdo es que al único funcionario del anterior gobierno que el actual gobernador López Valdez acusó de malversación de recursos públicos es al ex secretario de Salud, Héctor Ponce Ramos, quien por cierto nunca pisó la cárcel pero debió constituir una moraleja para los servidores públicos de la misma dependencia. Quizá la lección fue al revés: lo que entendieron es que la impunidad es una licencia para el latrocinio.

Otro lado oscuro del sector Salud en nuestro estado es la cuestión laboral. Marchas, paros, denuncias públicas y criterios políticos en la asignación de plazas de trabajo son denuncias cotidianas que, otra vez, traen al centro de la polémica el incorrecto manejo de recursos públicos. A mediados de junio el diputado federal guasavense Jesús Antonio López Rodríguez entregó un documento a la Auditoría Superior de la Federación para que investigue dónde quedaron 101 millones de pesos que se aprobaron para la formalización laboral de los trabajadores de la salud en Sinaloa.

El fin, el problema es todo un rompecabezas político y social que, al menos, debe ser punto de partida del nuevo gobierno para tomar en serio un rubro muy sensible al ser crucial para la adecuada salud de la población. Si hay o no acciones legales contra los responsables de malos manejos financieros, ello corresponde a la vocación y voluntad  que Quirino Ordaz Coppel posea por la legalidad y transparencia.

Lo que sí es un hecho es que el desorden resulta irrefutable y tal vez una conclusión válida, a reserva de que las autoridades correspondientes investiguen y actúen en consecuencia, tiene que ver con que el cargo de secretario de Salud fue asignado como pago de una cuota a los cuates del gobernador Malova, circunstancia que de origen enfermó a la institución y puso en riesgo la prestación del servicio a los sinaloenses.

 

 

Frase113

Campaña JAP f


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