Alcoholímetro en Culiacán | Entre la vida o la ‘mordida’

Alcoholímetro en Culiacán | Entre la vida o la ‘mordida’

“El problema no es el alcoholímetro. El asunto es que nadie supervisa a los policías para que hagan los operativos en forma honesta. En muchos casos ellos cobran por hacer que los chavos evadan la multa y según el pájaro es la pedrada, han cobrado hasta 1,500 pesos a jóvenes de clase económicamente alta”.

Juan Carlos les mintió a los policías que le preguntaron cuántas cervezas se había tomado. Dos, les dijo, cuando en realidad ni la cuenta llevó. Lo último que le vino a la memoria es que para acabar la fiesta se echó dos caballitos de tequila, a recomendación del barman, “para el desempance”.

Se le notaba el exceso de copas. “Sóplele aquí”, le ordenó el agente de tránsito mostrándole la boquilla del aparato que mide la cantidad de alcohol contenida en el aire espirado. Escupió el chicle de menta y vació el aliento en el dispositivo.

“¿Qué pasó joven? ¿No que dos chelas?”, le reclamó el agente mientras le hacía señas para que se acercara al comandante del punto de control instalado por la avenida Pedro Infante, en cuanto acaba el malecón Niños Héroes. Ahí inició la discusión entre Juan Carlos, defendiendo sus dos tecates ligths, y los elementos de vialidad, acusándolo de conducir el vehículo en estado de ebriedad.alcoholímetro 2

Los otros cuatro ocupantes del automóvil compacto solo observaban hasta que uno de ellos descendió y buscó un arreglo. “Quítate, yo me hago cargo”, le aconsejó al chofer ebrio. “A ver comandante, nosotros trabajamos al rato y no queremos que esto se complique. ¿Existe alguna forma de arreglarnos?”.

Pronunció las palabras mágicas. “Es que su amigo viene muy pasado de copas. Mire, el nivel permitido en Culiacán es de 0.65 (miligramos de alcohol por litro de aire espirado) y aquí marca 1.3, viene alcoholizado. Vamos a recoger la unidad, a él lo vamos a detener y ustedes se van en un taxi. Mañana pagan la multa de 10 a 13 salarios mínimos, más el arrastre que te cobrará la grúa. Son más de mil pesos pero… déjeme ver… denme la mitad y quedamos a mano”.

Y sí. Mientras Juan Carlos vomitaba atrás de una de las patrullas del operativo, el acompañante pidió cien pesos a cada pasajero del Sentra. Los entregó al comandante y ganó hasta el derecho a un consejo: “Váyase con cuidado mijo, tenga (las llaves del auto) maneje usted, se ve que es el más consciente”.

POR 500 PESOS

Ahora Juan Carlos es otro. No bebe alcohol desde el puente laboral del 21 de marzo de 2016, el día que despertó con fractura de fémur y costillas, dos de sus acompañantes en terapia intensiva y quien lo reemplazó en el volante, muerto. Un kilómetro después del retén del alcoholímetro —casi frente al restaurante Panamá de la Pedro Infante— el automóvil fue estrellado a exceso de velocidad contra un árbol.

Él fue enviado por sus padres a Guadalajara por el estado de depresión que le causó el percance vial. En la capital de Jalisco y a través de Facebook, organiza grupos para hacer conciencia en la idea de que los jóvenes no manejen después de consumir cerveza o licor.

“Ya es tarde para corregir el error mío y de mis amigos. Por 500 pesos arriesgamos la vida de cinco personas. Todo por la corrupción que nosotros mismos fomentamos y que vimos como la salida fácil del problema de ser parados, infraccionados y detenidos por el alcoholímetro. Te digo que mientras viva voy a estar con eso en mis recuerdos, en mis pesadillas”.

Con un parque vehicular de casi un millón cien mil unidades, en Sinaloa ocurren un promedio anual de 7 mil por accidentes viales, en los cuales el ingrediente alcohol interviene en un margen del 10 al 15%, de acuerdo con datos del Consejo Nacional para la Prevención de Accidentes en México.

En 2013, el secretariado técnico del Conapra registró 8,333 accidentes viales en Sinaloa con 585 muertos y 7,712 heridos. De los decesos, 465 son peatones, 9 ciclistas, 31 motociclistas y 80 ocupantes de los vehículos colisionados. Ese mismo año el Instituto Nacional de Estadística y Geografía reportó 7,727 accidentes de los que 787 son asociados al alcohol.

alcohol accidentes

En 2014, que es el año donde el Inegi aporta los datos más recientes, en Sinaloa ocurrieron 6,796 accidentes de tránsito terrestres en zonas urbanas y suburbanas, de los cuales 234 resultaron con consecuencias fatales al morir 275 personas. Del total de eventos 3,120 fueron por colisión con peatón y 684 contra puntos fijos. Arrojaron 6,402 heridos.

En 4,756 de los casos el conductor era hombre y en 890 era mujer.  La mayoría de los accidentes (5,473) ocurrió en zona urbana y el resto en zona suburbana. En 1,123 de los percances el chofer responsable se dio a la fuga.

En el caso de accidentes viales provocados por el consumo de alcohol, Sinaloa figura entre los diez estados del país con mayor incidencia y aunque el número de percances va a la baja, siguen dentro de las principales diez causas de mortalidad.

ALCOHOLÍMETRO PURO

Diversos sectores sinaloenses se han manifestado no solo por mantener los operativos para detectar a personas que conducen sus vehículos en estado de ebriedad sino por intensificarlos en las principales ciudades.

“El problema no es el alcoholímetro. El asunto es que nadie supervisa a los policías para que hagan los operativos en forma honesta. En muchos casos ellos cobran por hacer que los chavos evadan la multa y ‘según el pájaro es la pedrada’, han cobrado hasta 1,500 pesos a jóvenes de clase económicamente alta”, alerta la agrupación Padres en Vigilia, que en 2015 se formó en redes sociales para exigir que el alcoholímetro se lleve a cabo sin corrupción.

Esta especie de “club de desvelados”, donde los integrantes se turnan para inducir acciones que hagan que los jóvenes lleguen bien a sus casas, propone que un integrante de derechos humanos, o bien un contralor designado por el Gobierno y que sea probadamente honesto, observe la aplicación del alcoholímetro y detecte y denuncie actos de corrupción.

Plantea también que se trate con dignidad a los detenidos en dichos retenes. “Los policías tienen la obligación de fundamentarle al conductor la práctica del alcoholímetro, preguntarle el número de bebidas consumidas y el tiempo desde la última ingesta, explicarle cómo se lleva a cabo la prueba y repetirla si se tienen dudas del resultado, decirle las consecuencias si da arriba de los niveles permitidos de alcohol y cuidar las garantías individuales al ser llevado a los separos policiacos permitiendo que el detenido informe a la familia de la situación en que se encuentra”.

Otra iniciativa ciudadana, Reacciona por la vida, apoya la aplicación de pruebas aleatorias y transparentes del alcoholímetro, pues los accidentes que derivan de la alcoholemia son la primera causa de muerte en niños y la segunda en jóvenes, en México. Incluso van más allá al proponer al Senado la nueva Ley de Movilidad y Seguridad Vial, para erradicar las muertes por colisiones viales.

El Observatorio Estatal de Lesiones, impulsado por el Consejo para el Desarrollo Económico de Sinaloa como parte de la Alianza contra los Accidentes Viales en el Estado de Sinaloa, dio a conocer en su informe 2015, con base en indicadores de 2014, que los casos de muertes bajaron en un 14% en el estado: 25% en el municipio de Culiacán y 35% en la ciudad de Culiacán.

Conducir en estado de ebriedad, aparte de ser un problema de seguridad y salud pública, es la preocupación de padres de familia, organizaciones ciudadanas y visores sociales que remarcan lo correcto de los operativos antialcohol siempre y cuando se despojen de prácticas de corrupción.

“En ese momento uno decide por la vida, o por la mordida y yo me equivoqué”, concluye Juan Carlos, dedicado a orientar a jóvenes sobre el uso responsable del binomio alcohol-automóvil.

 

NÚMEROS ALCOHOLIZADOS

6,796 accidentes de tránsito terrestres ocurrieron en Sinaloa en 2014, según el Inegi.

0.8 bac (siglas en inglés de concentración de alcohol en la sangre) es lo permitido, según parámetro de la Organización Mundial de la Salud.

6 cervezas se estima que una persona cosume para que el alcoholímetro marque 0.8 bac.

12 horas de arresto en barandilla de DSPM es la multa corporal con derecho a comunicarse con familiares.

13 salarios mínimos es la multa económica máxima (no incluye cobro de grúa por arrastre).

 


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