Tema de la semana | Quirino y Cuen… ¿cogobernar para qué?

Tema de la semana | Quirino y Cuen… ¿cogobernar para qué?

La declaración temeraria de Héctor Melesio Cuen Ojeda, ex candidato al Gobierno del Estado y dirigente del Partido Sinaloense, anunciando que se prepara para cogobernar junto a Quirino Ordaz Coppel en los próximos 4 años y 10 meses, es materia de polémica y también genera desasosiego.

El planteamiento se dio el 16 de agosto en el marco de una conferencia de prensa que Ordaz Coppel y Cuen Ojeda ofrecieron después de que el gobernador electo se reunió con los también electos presidentes municipales y diputados locales del Partido Sinaloense. “Hoy vamos a poder cogobernar con las nuevas autoridades para llevar más progreso a la población, en especial a los que menos tienen”, expresó.

Es políticamente correcto que el próximo titular del Ejecutivo Estatal intente zanjar diferencias con quienes fueron sus oponentes políticos en la elección del reciente 5 de junio sin embargo tal allanamiento del camino al poder no debe ni puede ser a costa de lo que sea. Uno, porque la gran alianza debe ser con la sociedad al margen de partidos y, dos, porque la Constitución solamente reconoce a un gobernador en funciones.

Fue premeditadamente incorrecto de parte de Cuen Ojeda anunciar el cogobierno con Quirino Ordaz. Hábil en reconstruir los puentes que tumbó en el proceso electoral, amnésico ante la elección de Estado que gritó a los cuatro vientos, y omiso ante las voces que lo exhortan a soltar el control de la Universidad Autónoma de Sinaloa, el ex rector de esta casa de estudios ha vuelto a la mesa de las concertacesiones.

¿Cogobernar qué? ¿Para qué? ¿Con quién? ¿Por qué? ¿Quién autorizó a Ordaz Coppel a compartir el cargo que a él, solo a él, le dio una mayoría de votantes? ¿Necesita el aval de los partidos políticos cuando los electores ya le dieron la confianza? ¿Por qué el silencio del gobernador electo ante una premonición que inquieta a la sociedad? ¿No está viendo los saldos horrendos de los cogobiernos, como el que negociaron en su momento Mario López Valdez y Juan Millán Lizárraga?

Lo más seguro es que se trate de una trampa semántica más que de un acuerdo por compartir el poder. La palabra debió ser reconciliación o reencuentro pero ahí quedó, con alevosía, para nutrir la hipótesis de que Ordaz Coppel necesita al PAS y a Cuen para hacer buen gobierno. ¿Por qué en sus encuentros con los alcaldes y diputados electos de otros partidos no ha salido a relucir la posibilidad del cogobierno?

La ciudadanía sinaloense no era arisca; así la hicieron las gavillas políticas que por décadas se han repartido a Sinaloa como botín. La noción troglodita de los neandertales que salían a la caza y descuartizaban la presa para repartírsela y evitar inquinas, no cabe en el tiempo nuevo donde la gente abomina a los partidos y demanda el ejercicio pleno de la representación social, en toda la magnitud ética del término.

Por eso vale colocar aquí, al menos, un alfiler en amarillo. Al estar por cerrar Sinaloa un sexenio que se nos ofreció como la solución de todos los males y que por cierto acabó recrudeciéndolos, no vaya a despertar la sociedad sinaloense, el primero de enero de 2017, sabiendo que cambiaron los hombres, los nombres, pero continúan inmutables la mentalidad y práctica siniestras del poder.

 

Frase148

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