Las mujeres que no querían tener hijos

Las mujeres que no querían tener hijos

Aunque pareciera el título de una novela sueca de suspenso, la abstinencia a la maternidad es una paradoja de la sociedad moderna. En nuestro país los índices de natalidad han ido descendiendo de manera gradual, pero drástica durante las últimas décadas.

“No es que no quiera sentir el amor de madre, es que no quiero ser madre en este mundo tan horrible”, mencionó una joven luego de ser cuestionada sobre su postura ante la maternidad.

Se trata de un estigma social que toca fibras muy sensibles en los movimientos feministas actuales. Convertirse en madre debería ser visto como una elección de vida y no como un requisito para concretar el concepto de mujer.

El empoderamiento femenino de los últimos años ha logrado que uno de los temas menos discutidos de todos los tiempos salga a flote para convertirse en una tendencia. Lo que parecía ser un hecho ahora es un tema a discusión. La maternidad no necesariamente tiene que ir de la mano con el matrimonio o con el tabú de las preferencias sexuales.

“Sí quiero ser mamá, no sé porqué… pero lo necesito”, así lo expresó a ESPEJO Anahí, una joven universitaria cuando se le interrogó sobre este asunto. En primera instancia parecía no saber qué motivaba ese deseo maternal. Luego de una pequeña charla concluimos que se trataba de esa ilusión de saber qué apariencia tendría uno de sus hijos, de seguir con el legado familiar y de convertir en abuelos a sus padres”.

 

Una situación de poca madre

Una publicación de la revista Glamour asegura que la condición de la mujer childless, que traducido al español significa “sin hijos”, va directamente ligada a los cambios del orden mundial, como el cambio climático, las decisiones políticas y la sobrepoblación. Otros medios aseguran que se trata solo de una conducta de la generación de los milenials centrada en el egoísmo profesional y económico.

 

LO DIJO:

“Yo no quiero tener un hijo por lo pronto… mi vida va empezando. Apenas y conseguí mi primer empleo y no voy a sacrificar mi carrera por estar cuidando a un bebé, no ahora… Cuando me sienta plena y haya hecho todos mis planes, ya sabes, viajar, tener un auto, una casa, solo entonces lo consideraría”.

—Naomi. 24 años. Licenciada en Informática.

 

Estudios aseguran que la mejor edad para ser madre oscila entre los 24 y 26 años, puesto que el organismo de las mujeres tiene la madurez suficiente para que el proceso de gestación se lleve a cabo con el menor número de complicaciones.

Lo cierto es que los índices de natalidad en México han descendido en los últimos 50 años en más de un 50%. La tasa de natalidad bajó de un 44.17% en 1964 a 18.79% en 2014, según datos del Inegi, y en 2015 se registraron 2 millones 353 mil 596 nacimientos, contraste a los más de 3 millones que se registraban a principios de los años 90.

El conflicto social que ha generado la lucha por la legalización del aborto, las tendencias egoístas pero justificadas de la comunidad milenial, el estigma social hacia la mujer solitaria y emprendedora; la aceptación de la diversidad sexual y los nuevos conceptos de familia; los cambios climáticos, conflictos políticos, bélicos y económicos, han hecho que muchos miembros del sector femenino estén dispuestos a renunciar a ser madres, puesto que lo consideran un acto egoísta ante los atemorizantes cambios del orden mundial.

En redes sociales los comentarios están divididos ante las publicaciones referentes a esta polémica. Por un lado se encuentra el sector conservador que defiende a capa y espada la obligación de la mujer de dar vida, argumentando que “ser madre es lo más bonito que le puede pasar a una mujer”. Pero por el otro están las opiniones radicales que ven en la maternidad una elección, un sí o un no que puede cambiar el rumbo de su vida de manera definitiva.

 


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