Las malas cuentas de Echeverría | Pistas del saqueo en Salud Sinaloa

Las malas cuentas de Echeverría | Pistas del saqueo en Salud Sinaloa

Un contrato otorgado mediante una licitación ajustada a la medida de una empresa farmacéutica, por 500 millones de pesos, resolvía supuestamente el abasto de medicinas para 2015 y 2016, sin embargo, el déficit de medicamentos que comenzó en todo el Sistema Estatal de Salud luego de amarrarse dicha transacción exhibe la deuda pero los fármacos no aparecen en ningún lado.

El 22 de diciembre de 2014, Servicios de Salud de Sinaloa (SSS), presididos por Ernesto Echeverría Aispuro, otorgó por licitación pública un contrato a la empresa Distribuidora Internacional de Medicamentos y Equipo Médico S.A. de C.V. (DIMEM), por 500 millones de pesos, para que diera el servicio integral de administración y abasto de medicamentos y material de curación a farmacias de la red hospitalaria estatal.

La licitación pública nacional presencial número LA-925006998-N72-2014 planteaba el objetivo de resolver el déficit de medicinas en los hospitales del SSS, sin embargo, el problema de desabasto continuó en 2015 y 2016, pese a que la compra se concretó.

De dos empresas cuyas propuestas fueron aceptadas, la ganadora ocasionó que se redujeran en 10 por ciento el volumen de los materiales solicitados ya que la oferta que presentó, por 541 millones 947 mil 177 pesos con 60 centavos, rebasó el presupuesto establecido en la licitación. Fue la misma Dirección de Atención Médica la que solicitó ajustar los volúmenes a comprar para asignar el contrato a la medida de DIMEM.

El procedimiento fue el siguiente:

27 de noviembre. El Comité de Adquisiciones, Arrendamiento y Servicios de la SSS autorizó el proceso de licitación y se asignan recursos por 420 millones de pesos.

1 de diciembre.  El dinero disponible está por debajo de la propuesta que días después haría DIMEM y se acuerda estirar el presupuesto.

4 de diciembre. Una vez planchada la convocatoria se publica en Compranet.

9 de diciembre. Se realiza la primera y única junta de aclaraciones. Solo asisten los representantes de DIMEM y Pharma Landsteiner S.A. de C.V.

15 de diciembre. Se realiza el acto de presentación y apertura de proposiciones técnicas y económicas. De nuevo, solo se considera a DIMEM y Pharma Landsteiner.

17 de diciembre. Se emite dictamen económico a favor de DIMEM.

22 de diciembre. El dinero no alcanza para cubrir la propuesta de DIMEM y se decidió reducir la cantidad de medicamentos a comprar.

Y DIMEM gana la licitación “hasta por la cantidad de 500 millones de pesos”.

 

¿Y LOS MEDICAMENTOS?

El contrato con Distribuidora Internacional de Medicamentos y Equipo Médico es parte de la deuda de 500 millones de pesos que el anterior secretario de Salud del Gobierno de Sinaloa, Ernesto Echeverría Aispuro, dejó al gobierno entrante de Quirino Ordaz Coppel.

En los primeros informes sobre el estado en que Ordaz Coppel recibió la administración estatal, el secretario de Finanzas del Gobierno de Sinaloa, Carlos Ortega Carricarte, ha señalado que una de las principales deudas es la que dejó la Secretaría de Salud por alrededor de 500 millones de pesos que no pagó a proveedores.

Al detectarse dicha deuda se encontró también que precisamente desde el primer trimestre de 2015, cuando DIMEM debió surtir los materiales adquiridos por la SSS, se registró la escasez de medicinas que se generalizó en todos los centros de atención médica que están a cargo de la misma dependencia.

“Ni siquiera paracetamol tenemos”, les advierten a los enfermos que llegan a consulta a los hospitales y centros de salud del SSS, generando el coraje de estos y fomentando la sospecha de que el gobierno saliente cometió en esta área uno de los más escandalosos fraudes con recursos públicos.

“La voy a consultar, pero usted va a comprar el medicamento porque no hay”, es lo primero que le dijo el médico cardiólogo a Armida Celis, quien la semana anterior acudió a consulta al Hospital General de Culiacán utilizando la cobertura del Seguro Popular.

Lo mismo les sucede a los pacientes que han ido a los centros de salud de las comunidades rurales. El Hospital Integral de Pueblos Unidos, en el municipio de Culiacán, o los centros de salud suburbanos y el mismo Hospital General de Mazatlán reportan similar situación.

“No tenemos analgésicos, antibióticos ni antihistamínicos”, para que continúe el tratamiento deberá ir a la farmacia a adquirirlos, le aconsejaron a Damiana López en el Centro de Salud de la comunidad El Diez, de Culiacán.

Es decir, el contrato con DIMEM resolvía supuestamente el abasto de medicinas para 2015 y 2016, lo cual se contradice con el déficit de esos materiales en los hospitales general de Mazatlán, Culiacán y Los Mochis, pero extendido a todo el Sistema Estatal de Salud. La deuda quedó registrada pero los fármacos no aparecen en ningún lado.

En las brigadas de salud que atienden la zona rural, conocidas como “caravanas de la sierra” desde mediados de 2015 no se surte medicamento, desde analgésicos o el especializado para enfermedades crónico degenerativas, lo cual molesta a los usuarios de estos servicios, e incluso ha habido amenazas contra médicos, enfermeras y promotores.

La investigación que realiza el gobierno de Ordaz Coppel arroja las primeras pistas de los tratos turbios, derroche y mal uso del erario en algo que debiera ser sagrado para los servidores públicos: la salud de los sinaloenses.

La opacidad y las malas cuentas son evidentes. Uno de los auditores que realiza la revisión señala que llevará al menos tres meses tener un informe completo sobre el desorden y desfalco que se halló en los Servicios de Salud de Sinaloa y sin embargo, ya se tienen elementos para tipificar delitos por daños a las finanzas estatales.

 


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