No es el aumento a la gasolina; es contribuir con un gobierno inoperante

No es el aumento a la gasolina; es contribuir con un gobierno inoperante

No son los precios internacionales, no es la reforma energética, se arancela la gasolina porque somos dependientes a ella. Y por si fuera poco, aún hay algo peor: ya empezamos a ser vulnerables a la falta de agua y ahí sí nos van a cobrar lo que quieran si no alzamos la voz, pero sobre todo si no planeamos con tiempo la sustentabilidad de este recurso.

Resulta que el 80% de la población mexicana es urbana, vive en ciudades alejadas de la sustentabilidad. Tan solo Culiacán es una ciudad extensa, dispersa, distante y sin densidad; es una ciudad de mucha movilidad para su operación lo cual garantiza que la gran masa de contribuyentes sea dependiente a los combustibles.

En esta misma situación se encuentran la mayoría de las ciudades mexicanas: es una necesidad inventada, nunca era nuestro destino. Para evitar esta tendencia, el Banco Mundial prevé y estipula que combustibles, tenencias y seguros deben de pagar impuestos directos; estos son el tema de la disputa, el conflicto se genera en razón de que la naturaleza de los impuestos directos deben ser utilizados para paliar las repercusiones del uso de recursos no renovables como el petróleo.

Estos impuestos deben financiar sobre todo el transporte masivo. Si acaso lo contempla la respuesta tardía del Acuerdo para el fortalecimiento económico y la protección de la economía familiar que Coparmex nombra “plan exprés”, a nadie convenció, para empezar porque ya no es pertinente, no se puede hacer un transporte masivo (público) eficiente de la noche a la mañana pues cuando se planifica transporte también se planifica en dónde se concentra la gente y dónde no.

Inversamente, la densidad define el transporte, debió haber un dialogo entre ciudadanos y autoridades desde hace mucho, se debió planear el impacto. Recordemos que el año pasado estuvimos enfrascados en una discusión con el hoy exalcalde Sergio Torres, el cual derrumbó la idea de la ciclovía. No entendió que los sistemas no motorizados son para movilidad, no solo para la recreación.

Por si fuera poco, tenemos cuando menos 10 años que se avisó de la urgencia de promover la edificación vertical en zonas consolidadas y hoy en día el Ayuntamiento sigue proporcionando permisos a las promotoras de vivienda para hacer fraccionamientos periféricos que por su lejanía y suelo barato son un jugoso negocio. Nada más alejado de los objetivos de la planeación urbana.

Resulta irónico que a los mismos impulsores de las reformas estructurales se les tome por sorpresa: Esto nos confirma que siempre estuvimos en manos de gente pragmática e improvisada y, para colmo de males, Peña Nieto se decidió por la idea unilateral y hostil de cargarle todo a la ciudadanía, cuando la verdadera responsabilidad es de un gobierno ineficaz pues.

Fíjese usted, la Federación destina la mayor parte de los recursos a los estados lo cual es un signo positivo. El problema es que lo hace sin pedir ningún fundamento ni supervisión, mucho menos por exigir que se cumplan los programas y objetivos comprendidos en la asignación de dichos paliativos. Como consecuencia tenemos cuando menos cinco gobernadores sin cuentas claras, encabezados por Javier Duarte con un desvío de 35 mil millones de pesos; a Guillermo Padrés triangulando pagos a su familia a través de Europa y al pasado gobierno de Sinaloa que asignó las obras por telefonazos. No hay que olvidar a Peña Nieto y su gente, con la Casa Blanca y la de Malinalco.

Con tales antecedentes, es poco creíble que la recaudación a partir de los combustibles sea utilizada para programas sociales. Además, ya dijimos que no son para eso. Y no se ve futuro porque tan solo el PRI en Sinaloa cuenta con una treintena de lo que ellos denominan la “generación de los jóvenes políticos” que no son otra cosa que juniors puesto que su única virtud es ser hijo de un político y por esa razón esperan el ascenso a una monarquía sistemática de partido.

Así se explica la consecuencia de un gobierno rico con un pueblo pobre. Es decir, no se trata ya del 2018; lo que queremos es que Peña se vaya ya.

 


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