Escena del crimen | Sinaloa y la moda sin fin de los enfrentamientos, asesinatos y la psicosis

Las autoridades de seguridad y procuración de justicia no terminaban de declarar lo que había pasado este fin de semana y madrugada del inicio del lunes cuya consecuencia había apilado 12 personas muertas, cuando las ráfagas y el dramatismo de algo peor a una zona de guerra a plena de luz del día tuvo lugar en otros puntos de Sinaloa y concluyó con el terror de una balacera en Villa Juárez, Navolato.

La escena del crimen está por doquier. Primero es Mazatlán, luego toca el turno a Culiacán, después Navolato. La sangre corre. Nada la detiene. El terror se siembra a punta de balas, con artillería pesada, incluso más pesada que la de las fuerzas armadas.

Este lunes 6 de febrero, Julio César Romanillo, vocero jurídico de Seguridad en Sinaloa, acompañado por el procurador general de justicia del Estado, Marco Antonio Higuera Gómez y el subprocurador Martín Robles Armenta informaron que la jornada violenta entre el fin de una semana y el inicio de otra dejó como saldo una docena de asesinados, mientras que un par de personas más se encontraban en el hospital gravemente heridas.

¿Por qué? Enfrentamiento entre grupos armados. Así es siempre. Cliché. Lo normal, como dirían en su momento los últimos dos gobernadores del estado, Jesús Aguilar Padilla y Mario López Valdez, ante situaciones similarmente violentas.

Pero no todo estaba mal, también se habían asegurado ocho vehículos que participaron en los enfrentamientos y con ellos se logró el aseguramiento de cuatro rifles AK-47 con 34 cargadores, una pistola calibre 9 milímetros, dos granadas, cuatro chalecos tácticos, un uniforme camuflado y 422 cartuchos útiles de diferentes calibres.

Uno de los enfrentamientos ocurrió en la colonia Las Flores el domingo a eso de las 7 de la tarde noche. Dos grupos armados fueron los protagonistas.

Media hora más tarde, un segundo enfrentamiento en la colonia La Costera tuvo lugar.

Pero un tercer enfrentamiento surgió como si no hubiera sido suficiente. Fue en la madrugada de este lunes en la colonia Libertad, pero aquí, confirmaron las autoridades, intervinieron elementos del Ejército Mexicano.

Y mientras el caos se desataba en las calles, en Mazatlán el penal era escenario de un crimen a puerta cerrada, producto de una riña donde dos reos perdieron la vida tras ser heridos con armas hechizas.

Y en otra latitud brotaba otra tragedia: el poblado La Majada de Abajo, municipio de Badiraguato, fue testigo de la localización del cuerpo de una mujer que está sin identificar.

 

Sin tregua

En una segunda jornada informativa, la Procuraduría General de Justicia del Estado (PGJE) hizo del conocimiento de la población a través de los medios de comunicación, que también la madrugada de este martes 7 de febrero habían tenido lugar nuevos hechos violentos en la zona oriente de Culiacán, la capital del beisbol caribeño.

Elementos de la Secretaría de Marina Armada de México fueron agredidos por disparos de arma de fuego cuando realizaban patrullajes en la zona por un grupo de sujetos fuertemente armados que viajaban en varios vehículos, por lo que repelieron la agresión, dejando un saldo de cinco presuntos delincuentes y un elemento de la Marina fallecidos.

La precisión del parte policiaco indica que a las 03:40 horas el C-4i recibió el aviso del enfrentamiento entre personas armadas y personal de la Marina por la calle Francisco Verdugo, frente al número 2863, en el fraccionamiento Villa Real.

En la escena del crimen se localizaron a cinco hombres sin vida, todos jóvenes que portaban chalecos tácticos, cargadores y fusiles AK-47 y AR-15. Presentaban impactos de bala en distintas partes del cuerpo y entre ellos también se encontró a un elemento de la Marina fallecido por las mismas causas.

Fue entonces que el Gobierno y las fuerzas federales decidieron que había que actuar y emprendieron operativos preventivos “con el fin de salvaguardar la integridad de la sociedad”, misma que ya se había sumido, una vez, en un estado de alerta, incertidumbre e incluso psicosis. Otra parte, minoritaria, se sumergía en el relax del rey de los deportes gracias a la Serie del Caribe, donde la seguridad se debió reforzar.

Los reflectores del mundo ya estaban aquí. Enfocando imparables, ponches y brillantes lanzamientos desde la loma de los disparos. Pero afuera otro calibre de disparos insistían en que Culiacán siempre ha estado de moda, pero no por el beisbol, sino por la manera tan impune con la que se puede sembrar el terror y asesinar a plena luz del día.

Lo de la madrugada de este martes 7 de febrero eran tiros de calentamiento. El infierno explotó alrededor de las 16:30 horas cuando se reportó en Navolato un nuevo enfrentamiento a balazos. En las calles, en medio de todo y de todos. No importaba quien. Los balazos se desbordaron. Ninguno de ellos se liberó para esquivar a inocentes. Así que la única alternativa para los transeúntes era correr, refugiarse, escapar.

Algunos, desde su trinchera improvisada, pudieron videograbar lo que pasaba. Las redes sociales hicieron el resto y los reflectores se olvidaron de momento del beisbol. La Serie del Caribe ante la serie de asesinatos era cosa de niños. Y uno y otro video se empezaron a circular. El smartphone hizo lo suyo: viralizar el morbo.

De nueva cuenta las autoridades confirmaron lo que todos ya sabían: enfrentamiento entre grupos rivales del crimen organizado. Tres personas muertas decía un reporte. Cuatro, aseguraba otro. Esos son pocos, terciaba uno más. Incluso una mujer embarazada quedó atrapada en lo que llaman fuego cruzado y murió técnicamente como parte del también llamado daño colateral.

Y de nuevo las redes sociales. Y otra vez el morbo. Y entonces la psicosis. Que si las clases se suspendían. Que no, confirmaba la Coordinación General de Comunicación Social del Gobierno del Estado a nombre de la Secretaría de Educación Pública y Cultura.

Pero los chavos, en sus grupos de Whatsapp se quisieron asegurar y preguntaron a sus maestros. Y estos, desconcertados y sin un memorando oficial titubearon: “Usen el sentido común chicos”.

Y el martes acabó así, en medio de cuerpos apilados, helicópteros sobrevolando la capital sinaloense y una densa nube de incertidumbre y temor dejando claro que en Culiacán lo que siempre está de moda es la violencia, la escena del crimen, la sensación de irse de aquí… ¿a dónde?

FOTO: Rashide Frías/Cuartoscuro.


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