LO LEGAL ES | ¿Temes ser culpable hasta que se demuestre lo contrario?

LO LEGAL ES | ¿Temes ser culpable hasta que se demuestre lo contrario?

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En el 2006, la Procuraduría General de la República encarceló a tres mujeres indígenas, sentenciándolas a 21 años de prisión. ¿La razón? Fueron acusadas de secuestrar a seis elementos de la ya extinta Agencia Federal de Investigaciones (AFI).

No es broma y tan no lo es que la PGR se vio obligada a ofrecerles una disculpa pública después de que quedaron liberadas y exoneradas… ¡una década después!

¿Cómo fue posible que la PGR pudiera inculpar a las tres mujeres indígenas y obligarlas a pasar tres años de su vida en prisión?

La culpa fue del Sistema Inquisitivo.

Lo que permite que haya irregularidades en los procesos del Sistema Inquisitivo son los principios por los cuales se rige dicho sistema.

El principio que causa mayor ruido en este sistema es el que dice que el acusado “es culpable hasta que se demuestre lo contrario”; lo cual implica que el Estado debe demostrar la culpabilidad del inculpado para poder sentenciarlo.

En este sistema, todo el proceso se lleva de manera escrita y privada; solo los que tengan interés jurídico en el caso puedes acceder a los expedientes.

Si una persona no tiene los recursos necesarios para contratar un abogado y su defensor es designado por el Estado, de esos que solo buscan tener la plaza para poder acceder a las prestaciones que un puesto en el Gobierno ofrece, ¿qué le espera a esa persona? Un proceso lleno de vicios e irregularidades.

La misma persona que te está acusando, que está reuniendo pruebas en tu contra, que está haciendo lo posible por demostrar tu culpa, es la misma que juzga, que decide si eres culpable o no.

Y mientras todo esto ocurre, es probable que pongan al acusado bajo prisión preventiva.

¿Te sigue pareciendo imposible que la PGR se haya salido con la suya en el caso de las tres indígenas?

 

Sistema Acusatorio al rescate

Afortunadamente, en el 2008 en México se aprobó la reforma constitucional de seguridad y justicia, que tenía como fin cambiar el sistema de procuración de justicia, pasando de un Sistema Inquisitivo a un Sistema Oral Acusatorio. Esta reforma llega con la meta de terminar con las arbitrariedades y lagunas en los procesos, tales como el del caso de las tres indígenas.

Todo el proceso se lleva de forma oral en una audiencia, en la que el acusado y la Fiscalía, ambas en igualdad de oportunidades, ofrecen pruebas y argumentos frente a un juez totalmente imparcial y en desconocimiento del caso decide si condena o absuelve. El proceso se lleva a cabo de forma pública, con el fin de evitar irregularidades.

Por el contrario del Sistema Inquisitivo, en el Sistema Acusatorio se establece que “toda persona inculpada de delito tiene derecho a que se presuma su inocencia”.

El uso de la prisión se racionaliza antes, aplicándola solo de manera excepcional, cuando el delito es grave y se demuestre que el acusado pudiere dañar un bien jurídico estando en libertad.

La historia de estas tres indígenas se repite en miles de casos más que existen.

¿Podemos confiar en que un nuevo sistema procesal va a terminar con la injusticia a la hora de juzgar?

Mientras la corrupción esté de por medio, ningún sistema podrá proteger a los que viven en la ignorancia y pobreza, mismas que el Gobierno ha sembrado en la población.

 

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