Parecen… pero no son | Un bolso ‘Gucci’ al alcance de tu presupuesto

Parecen… pero no son | Un bolso ‘Gucci’ al alcance de tu presupuesto

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El negocio de la piratería en Culiacán es tan común que las autoridades han dejado de perseguirlo con la misma intensidad y los ciudadanos han empezado a verlo como algo normal entre los comercios culichis.

Seguramente los has visto alguna vez mientras caminas por las calles del centro de Culiacán, en algunas plazas de la ciudad, en los locales de los mercados o en algún puesto ambulante. Cientos de productos de dudosa procedencia y calidad adornados con una etiqueta que asegura calidad de diseñador.

En nuestra ciudad la empresa de la piratería se ha adoptado perfectamente a las necesidades de consumo del público en general, incluyendo a los estratos sociales de la clase media baja y baja que se han convertido en los principales consumidores de este tipo de productos. Se trata de diferentes artículos como películas, discos, bolsos, carteras, indumentaria, calzado y más recientemente de tecnología.

No es una cuestión regional. En todo el país el negocio de la piratería se percibe entre los consumidores como un delito light, cuya adquisición no representa la amenaza de consecuencias legales por parte de los consumidores.

Con base a un estudio realizado por la American Chamber of Commerce of México y el Centro de Investigación para el Desarrollo, A.C. (CIDAC), titulado Piratería: entendiendo el mercado sombra en México, hasta 50% de los encuestados no percibe a la piratería como algo grave y 48% compra productos ilegales porque tienen la certeza de que no recibirán algún castigo.

 

Parecen pero no son…

La Profeco a través de su Brújula de compra revela el gran índice de tráfico de mercancías de dudosa procedencia a nivel nacional y de la aceptación que estos productos tienen en los diferentes mercados debido a su bajo costo o las característica psicológicas de las diferentes regiones del país.

 

LO DIJO:

“En Culiacán este tipo de productos tienen una gran demanda entre los sectores de clase baja y esta demanda radica en la polaridad que existe entre las diferentes clases sociales. Puedes ver de repente a una joven caminado por alguna plaza vestida de pies a cabeza con ropa de diseñador y accesorios que probablemente costaron más de lo que un culichi promedio gana al mes. Este tipo de jóvenes son el modelo a seguir para otras chicas, porque de cierto modo dictan las tendencias para cada temporada y que detonan esta necesidad de aparentar y de presumir la marca que usas haciendo que el mercado de la piratería y la imitación encuentren su nicho perfecto en Culiacán”.

—Karen Torres. Psicóloga.

 

El negocio de la piratería con respecto a la indumentaria en Culiacán está afectando de una manera silenciosa al comercio local, puesto que muchas de los consumidores de este tipo de artículos prefieren gasta su presupuesto en un bolso Gucci, aunque sea un clon o imitación que invertir en una buena prenda elaborada por diseñadores locales que podría tener el mismo precio.

Esta es la primera parte de reportaje dedicado a un mercado muy común en la localidad, que tiene una vasta cartera de clientes y un proceso más obscuro del que parece. ESPEJO te invita a no perder de vista esta historia sobre la piratería en Culiacán y todos los aspectos que ignoras de este negocio ilegal que le ha perdido el miedo a la justicia.

 


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