Es tan culichi | ¡Lo doy todo por ser la reina del día del estudiante!

Es tan culichi | ¡Lo doy todo por ser la reina del día del estudiante!

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Los concursos de belleza son toda una tradición en México. El glamour, las pasarelas, las coronas y cada detalle previo al gran momento. En nuestro estado y sobre todo en Culiacán, se han arraigado este tipo de certámenes adecuándolos a casi todas las festividades. En Culiacán existe una reina para todo, pero de entre todas las celebraciones existentes hay una que llama la atención por el gran derroche monetario que genera en la búsqueda de una corona que, en la mayoría de los casos, es poco trascendente: el Día del Estudiante.

El Día del Estudiante se convierte año con año en una fiesta que dura más de un día. Una celebración llena de preámbulos en busca de una monarca que será coronada en la fiesta del cuerpo estudiantil y que tiene que pasar una serie de pruebas para alzarse como la favorita. Desde rigurosas votaciones, presentaciones, eventos y pruebas deportivas hasta llegar al formato clásico de los concursos de belleza.

Pero si algo llama la atención de todo este proceso para conseguir una corona y que vuelven tan culichis este tipo de eventos es el despliegue de propaganda y el derroche excesivo de recursos para conseguir una corona que rara vez es trascendente, es decir, no se compara con otro tipo de certámenes en los que la ganadora tiene la oportunidad de representar su título en un siguiente nivel; la mayoría de los certámenes escolares tienes como objetivo representar esporádicamente a la escuela en eventos que no pasan de desayunos o entrega de diplomas.

Y es que campañas protagonizadas por culichis de todos los niveles tienen la fama de ser opulentas hasta el punto de rayar en lo absurdo como lonas que cubren edificios completos con fotografías hasta avionetas que desde el cielo dejan caer confeti del color de la porra de una de las candidatas, pasando por las taquizas, las fiestas con banda, los regalitos y suvenires para cautivar la simpatía del cuerpo votante.

Por otro lado se encuentra la cuantiosa inversión en vestuarios, movilidad, gastos inesperados y el estrés de cada evento previó a la decisión final. Seguramente tienes algún amigo o amiga, o conoces a alguien que ha participado en este tipo de eventos o en el mejor de los casos, tú has tenido la oportunidad de participar en uno y puedes confirmar que no siempre se trata de una bonita experiencia como “todo mundo” piensa que es.

 

El problema de este tipo de certámenes y de toda la inversión que acarrea radica en el hecho de que solo puede ganar una persona y en la mayoría de los casos a quien no tiene la dicha de alzarse como triunfador, le viene la frustración de haber invertido miles y miles de pesos en una experiencia que no resultó ser lo que esperaba.


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