Poesía del noroeste | Donde el silencio dicta su autobiografía

Poesía del noroeste | Donde el silencio dicta su autobiografía

El noroeste del país está lleno de poesía y ESPEJO te muestra un poco de la inspiración de sus poetas.

En esta ocasión se trata de algunos poemas del culichi Francisco Meza, mismo que está incluido en el poemario Donde el silencio dicta su autobiografía, editado por ISSSTE Cultura a través del Centro Cultural Regional del Noroeste.

Este libro forma parte de la serie Palabra viva, que a su vez es parte de la colección Ruta Noroeste, en la que se conjunta a poetas y artistas gráficos del noroeste del país haciendo una amalgama entre palabra e imagen.

En este libro, los poemas se acompañan de los bocetos de la artista visual navolatense Brenda Virginia Castro.

 

A continuación te mostramos algunos fragmentos de este poemario:

El desayuno

El día siguiente

y la fragilidad que representa pensar en el futuro,

como si el ver

fuera pronunciar esos deseos perdidos,

precipitanto el corazón

en la quemadura más reciente del mundo

o amueblando una memoria

encerrada entre paredes

para levantarse

con todas las sospechas

de que se ha soñado.

¿Cuántas dudas persiguen a la mirada?

Un segundo es suficiente

para resistir las estaciones,

y más allá del porvenir

se  confabulan los recuerdos

y giran las palabras tratando

de encontrarlos,

mientras el ojo conjuga

formas de luz

y el oído hace cantar

sus palomas en la mente.

Uno sabe hasta donde saben sus sentidos.

La primera hora del día

madura con la violencia de la víspera,

breves poéticas se desprenden de tu pensamiento

y arden en el drama del instinto.

Mientras un cigarro sustituye

esa obsesión por tu sombra,

el silencio es una dictadura

que presiente derrocada

y la sangre fabrica

en cada latido un significado

semejante a la rebelión

 

La mesa puesta, en un vaso tu espíritu se distorsiona,

el pasado también es reflejo

que tu memoria reconstruye a su gusto.

A final de cuentas, en el fondo de cada invención

existe una catástrofe indecible

 

Toda la casa es una flauta

que suena con el tiempo.

Todo se ordena

en esa melodía.

 

Tú prefieres la canción de las bestias

porque el hombre libre es un felino

que sabe cantar desde su jaula.

Gotera

No podremos ganar la carrera en los primeros 100 metros,

son necesarios los 42 kilómetros de músculo y la calma

de los puertos.

Si la premura causa fiebre recordemos al amigo Bukowski,

quien supo escribir maldiciones y versos.

Aprovechemos el flujo de la memoria,

hablemos del dolor como un felino plural,

volvamos a los senos

que cambiaron para siempre nuestros ojos.

 

Ante todo, debemos ser conscientes,

anotar las versiones de la noche

en sus pesadas sentencias

mientras nuestros muertos emigran a la escritura.

Pero si la prisa nos domina

en el impulso por devorar el fruto,

necesitaremos dar un paso atrás,

revisar detenidamente los mapas

y ajustar sus coordenadas elementales.

 

Si una mujer

dejó el informe abolido de una tristeza, demos las versiones de su testimonio.

En importante ver el mundo.

La noche está aquí,

violenta en la tranquilidad de las horas,

persistente como una gotera.

 

PARA SABER:

Francisco Meza (1979). Culiacán, Sinaloa. | Es licenciado en Lengua y Literatura Hispánicas por la Universidad Autónoma de Sinaloa. Ha publicado los libros de poemas Mar en sombra (Ayuntamiento de Guanajuato, 2006) y La bitácora y un día más (Praxis Editores, 2010), así como la compilación de ensayos Defensa de la demora (Ayuntamiento de Culiacán, 2009). Fue incluido en la antología de ensayos El hacha puesta en la raíz (Fondo Editorial Tierra Adentro). En 2010 su poemario inédito Memoria de marzo obtuvo el Premio Nacional de Poesía Clemencia Isaura. En 2013 publica el poemario Cuaderno de las apariencias publicado en la colección Punto Luminoso por Andraval Ediciones.


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