Tema de la semana | Víctimas de la violencia que nos duelen

Tema de la semana | Víctimas de la violencia que nos duelen

Durante varias semanas de 2017 el tema de la violencia ha eclipsado el resto de la actividad social, inclusive subiendo de tono el número y tipo de delitos, así como la protesta ciudadana que manifiesta el hartazgo por el secuestro en el miedo que deriva de bandas criminales que continúan desafiando al Estado en total impunidad.

A punto de cumplirse dos semanas del hecho violento que le quitó la vida al periodista Javier Valdez Cárdenas, suceso que indignó a la comunidad nacional e internacional, hoy por la mañana salieron a manifestarse en Culiacán integrantes del gremio de médicos, en demanda de justicia para quien fuera director del ISSSTE en Mazatlán, Miguel Ángel Camacho Zamudio, asesinado el miércoles 24 de mayo.

Si bien es cierto que se ve el combate a la delincuencia por parte del Ejército y las fuerzas federales, ello no es suficiente para restablecer la tranquilidad porque pareciera que por cada tentáculo cortado, le brotan otros mil a la criminalidad, mientras la fuerza numérica y logística del hampa refleja igual capacidad de reproducción.

La ciudadanía sinaloense se siente herida. En peligro por la poca o nula eficiencia de las instituciones encargadas de brindar seguridad y procurar justicia, la población toma las calles para transmitir el dolor por los muertos que le duelen. En cuanto cesa el grito de justicia para una víctima, cae la siguiente con inaudita rapidez.

En Sinaloa no queda un sector o gremio sin ser afectado por la delincuencia, ya sea con ilícitos de alto impacto o delitos del fuero común, nutriendo la desconfianza en las autoridades y la desesperanza de que las cosas mejoren. En la vía pública, redes sociales y medios de comunicación, la ciudadanía expele desesperación.

Lo que más irrita es que el Gobierno estatal o los alcaldes reaccionan en forma tardía omitiendo estrategias para la respuesta inmediata. El crimen organizado y la delincuencia común, juntos o separados, les asestan todos los días golpes demoledores a los sinaloenses. Más allá de los homicidios dolosos, son el robo domiciliario, en comercios o de automóviles, los que causan la ira social.

¿Qué están haciendo el gobernador o los presidentes municipales para recuperar el orden público? Al menos las acciones que realizan no se ven ni se sienten, mientras que sí se nota y se sufre el impacto de delitos en las capas sociales de mayor vulnerabilidad.

 

Las autoridades deben voltear a la calle, espacio público y hogares para que vean, oigan, entiendan y atiendan el sentimiento de desamparo que impera por la violencia de alto impacto y también por la delincuencia consuetudinaria, pues de no ser así a la irritación por la inseguridad se le agregará la agitación por la indiferencia gubernamental.


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