Tema de la Semana | ¡Ya paren la violencia en Sinaloa!

Tema de la Semana | ¡Ya paren la violencia en Sinaloa!

¿Qué está pasando en Sinaloa? A contracorriente de los habituales partes de guerra que llegan a la sociedad por los medios informativos, el gobernador Quirino Ordaz Coppel se resiste a abordar el tema y llamar a las cosas por su nombre, en ese silencio que abona a la incertidumbre y fortalece en la población el sentimiento de desamparo.

El cierre de la semana en materia de seguridad pública no podría ser más preocupante. Los medios de comunicación destinaron sus titulares y páginas a dar cuenta de muertos, coraje, miedo, estadísticas y luto porque la violencia avanza con todo y sobre todos, mientras las estrategias que ensaya el Gobierno, militarizadas o con civiles, tardan en dar los resultados de paz y tranquilidad que Sinaloa quiere.

Los hechos de ayer, aunque son aislados entre sí, crean la percepción de una acción estructurada de los grupos delictivos para poner en jaque a las autoridades estatales y municipales: el homicidio que le quitó la vida al regidor de Navolato, José Manuel Monjardín, los crímenes contra dos maestros, uno de la Universidad de Occidente y otro del Colegio de Bachilleres del Estado de Sinaloa, y el atentado que mató al abogado mazatleco Miguel Ángel Sánchez Morán, ex secretario del Ayuntamiento.

Este balance trágico es inadmisible y pone a la sociedad entera a gritar que ya paren la masacre cotidiana. El magisterio, instituciones educativas, el gremio de los abogados, empresarios y colonos de Culiacán y Mazatlán se han manifestado en exigencia de que el Gobierno brinde, ya, seguridad pública.

El repunte en la comisión de homicidios dolosos ha rebasado los niveles históricos en la entidad y ningún sector queda a salvo de la nueva oleada criminal; la calle, escuela, trabajo y el hogar entran en estado de luto en el momento menos esperado, yendo la acometida brutal más allá de los enfrentamientos entre células de la alta delincuencia.

Esa es la realidad. Infortunadamente la autenticidad da la razón a los sectores sociales que se suman al miedo que precede a la indignación, en parte por el evidente dominio de los transgresores de la ley y en parte porque el Gobierno de Ordaz Coppel insiste en enmudecer ante la zozobra y dolor no solo de los deudos de los muertos sino de la comunidad en general.

Ni el gobernador ni Sinaloa tienen tiempo para gastarlo en esperas. El sentido de urgencia determina la revisión inmediata de estrategias, alianzas, recursos materiales y humanos, participación ciudadana y promoción a fondo de la cultura por la paz, en un esquema en el cual ni el Gobierno esté solo, ni la sociedad sea abandonada a expensas del hampa.

¿Hay salidas en este callejón de la barbarie? Sí las hay. Otros países o regiones las han construido y repuesto la seguridad pública a niveles aceptables. Islandia, Nueva Zelanda, Canadá, Chile y Japón son países que nos pueden enseñar mucho, de acuerdo a datos del índice de Paz Global. Allí hay respuestas al grito de “¡ya paren la violencia en Sinaloa!”


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