¿Mujer al volante… peligro constante? | En Culiacán también las mujeres son agresivas cuando manejan

¿Mujer al volante… peligro constante? | En Culiacán también las mujeres son agresivas cuando manejan

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“El semáforo pasó de rojo a verde, pero ella se quedó allí, revisando su celular mientras los demás autos la rodeaban para avanzar y le llamaban la atención a cómo podían mientras ella se reía de su fechoría dentro del coche… hasta que alguien pasó y le gritó algo que borró su sonrisa en el acto. Fue entonces cuando dejó de lado su celular para responder la ofensa y comenzar una de esas batallas móviles que se ven todos los días por las calles de Culiacán”.

Encuestas nacionales señalan que las mujeres han derrocado el refrán que las coloca en una muy mala posición como conductoras, puesto que atienden de manera más oportuna los señalamientos de vialidad y conocen mejor las normas de conducción en una metrópoli. Pero dentro de todo este empoderamiento y al menos en la ciudad de Culiacán muchas conductoras tienen una variante en común a la hora de conducir: el mal humor.

En una ciudad como esta, en la que literalmente no sabes si es prudente sonar el claxon para alertar al conductor de al lado o al que va delante de ti por miedo a las represalias o para evitarte la recurrente mentada por parte de quienes desacatan las normas de vialidad. Aunque los hombres siempre han sido señalados como un foco de violencia a la hora de conducir, las mujeres de Culiacán también le entran a las agresiones verbales cuando se molestan mientras manejan.

“La madre de Ana Paula, una de las niñas más tremendas del colegio, siempre viene a las carreras en la mañana cuando la entrega a su maestra en la puerta del plantel y a la hora de recogerla es casi la misma historia. Pero siempre con un poco más de drama. La señora gusta de estacionarse en doble fila justo enfrente de las instalaciones, aunque algunos cuantos metros adelante exista un lugar donde parquearse, prefiere caminar solo unos cuantos pasos que dejar su auto un poco más retirado de la puerta. Al parecer siempre tiene prisa, pero se demora platicando con otras madres de familia, al irse siempre provoca un caos entre los autos puesto que aparte de detener el tráfico se toma la molestia de agredir a quien le llama la atención por estacionar su auto de esa manera tan inoportuna en plena hora pico”.

Historias como estas ocurren todos los días en la ciudad de Culiacán y parece pasar desapercibidas, hasta que salen las pláticas entre broma y broma sobre los malos hábitos de conducción entre civiles; todo buen culichi ha escuchado o puesto en práctica la típica y ofensiva frase: Vieja tenía que ser, cuando ve que alguna mujer realiza un mal movimiento mientras conduce, si lo hace de manera lenta en una zona que demanda más velocidad o si se ha estacionado de manera torpe. Anteriormente no era común que las mujeres respondieran a este tipo de ofensivos llamados, pero hoy por hoy se ha roto esa barrera y muchas “le entran al tiro” e incluso de manera más violenta si hablamos de agresiones verbales entre conductores.

 

¿Por qué cambiamos de actitud cuando manejamos?

Según los expertos, manejar es una de las tareas que más le produce estrés a los seres humanos y la mayoría de las mujeres que conducen juegan varios roles en el transcurso del día. Amas de casa, madres y trabajadoras que tienen la cabeza ocupada en un mar de cosas y que ven en la conducción, la terapia eficaz para liberar la tensión que producen en su rutina, aunque esta no salga siempre de la manera más pacífica.

El coche se convierte para todos, sin importar sexo o edad, en una prolongación de nuestra propiedad y en una proyección de lo que somos; nos brinda la libertad de expresar sentimientos que regularmente no soltamos tan fácilmente con la excusa de sentirnos protegidos por una coraza.

Si algo distingue a los sinaloenses de los otros habitantes de la república es la forma de expresarse mucho más coloquial y ofensiva entre broma y broma, además de esa actitud que no siempre propicia las mejores condiciones para la comunicación efectiva. Entre mujeres, la conducción se ha vuelto una práctica cada vez más constante y aunque empezaron de manera silenciosa, ahora también forman parte del gran número de conductores de la ciudad, con todos los altibajos y emociones que esta labor conlleva.

No es precisamente empoderamiento femenino, la furia, el estrés y también la distracción por parte de este sector pronto podría empatarse con los niveles que por décadas han distinguido a los hombres que manejan en la ciudad, haciendo de la conducción y la violencia que esta propicia también entre las mujeres un nuevo tópico del día a día en Culiacán.

 


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