Porque soy milenial | Me cuesta demasiado trabajar con personas mayores

Porque soy milenial | Me cuesta demasiado trabajar con personas mayores

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Sí, esta es otra historia sobre estigmas hacia la comunidad milenial y sus hábitos comunes, dejando de lado el drama que a todos parece producirles esa manera compulsiva de comprar de los veinteañeros, está el caos en que se convierten muchos ambientes laborales a la hora de mezclar dos generaciones para realizar tareas comunes.

Entre la juventud y la experiencia ha surgido una rivalidad que en ocasiones se vuelve insana. La competencia laboral entre la generación X y la generación Y, conocida como milenials, es una de las tendencias más comunes, sobre todo en empleos de oficina y puestos que requieren procesos creativos.

Por lo general los miembros de la generación X tienen una percepción de decepción con respecto a las capacidades milenials; piensan que son demasiado sensibles y exigentes para realizar tareas muy demandantes en sus respectivos empleos. Efectivamente tienen la idea de que se les debe tratar con pincitas y que no hubieran soportado un empleo con esa actitud en los años 80 y 90 cuando las empresas no apostaban tanto a la comodidad del empleado en su espacio de labor.

En el caso de los milenials, tienen este sentimiento de rechazo a la actitud de sus antecesores ya que piensan que no se han adaptado a los nuevos ritmos de trabajo ni a las tecnologías que ahora son un soporte fundamental para casi cualquier tipo de empleo. Tenemos esa idea de que los miembros de la generación X subestiman nuestra labor y no le dan mucha relevancia a los procesos creativos ni al manejo de información multimedia, tildando a los X de anticuados o descontinuados.

La convivencia entre ambos en un trabajo no es opcional. Si eres parte de uno de estos dos grupos te darás cuenta de que en casi todos los empleos existe una persona de la generación X por cada 3 milenials y esto es porque a las personas que los emplean les funciona de maravilla. Los milenials, aún con sus aires de grandeza y todo este sentimiento artístico que emanan son baratos, no demandan una paga tan exigente, en realidad muchos se sienten muy cómodos con lo que ganan ya que no deben mantener a nadie más que a ellos y sus caprichos. Por otro lado también conviene tener una o dos voces de experiencia que probablemente demandarán un poco más de sueldo y no serán tan propositivos en cuestiones creativas, pero sí mantendrán el orden y estarán a cargo de los proyectos. Algo parecido a la relación padre-hijo.

La convivencia armoniosa entre ambos grupos podría radicar esencialmente en entender el papel que cada miembro del equipo de trabajo funge y respetar las decisiones de cada uno para sus tareas individuales. Los milenials aún se encuentran en un proceso de maduración y deben aprender demasiado de sus antecesores en muchos aspecto y también a la inversa, la generación X podría mejorar considerablemente competitividad después de un buen tutorial por parte de un milenial.

Medios internacionales aseguran que la simbiosis perfecta en un equipo de trabajo debería incluir a milenials, generación X y alguno que otro baby boomer, así el flujo de información y conocimientos podría dar mejores resultados a nivel personal que sería reflejado en el crecimiento empresarial del grupo para el que laboran.

 


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