Tecnointerferencia | Mis padres son adictos a las redes sociales

Tecnointerferencia | Mis padres son adictos a las redes sociales

Seguramente es el caso de alguno de tus padres, uno de tus tíos, la mamá de algún amigo o en el último de los casos eres tú quien de un tiempo para acá ha generado una adicción por las redes sociales descuidando algunas labores como el trabajo, la atención del hogar o la crianza de tus hijos.

Facebook y en menor medida Whatsapp se han convertido en el nuevo vicio de los padres, que según estudios de prestigiosas universidades alrededor del mundo señalan que el uso desmedido de tecnología por parte de los padres repercute de manera drástica en el interacción y el comportamiento con los hijos.

Karla se citó con Andrés en Catedral para luego trasladarse juntos a un restaurante famoso de la zona, tenían tiempo sin verse y quería platicar un buen rato mientras tardaban en servirles su orden, luego de cruzar algunas palabras en el local, la mesa de atrás se ocupó por una pequeña familia de 4: padres de mediana edad y un par de hijos pequeños. La plática de los amigos fue bruscamente interrumpida por los gritos de la más pequeña de los niños que aún portaba el uniforme del kínder; luego el otro pequeño comenzó a hacer otro berrinche alegando que hubiera preferido ir a Carl’s Jr. Los gritos de los pequeños molestaron a todos los comensales cercanos a su mesa que miraron fijamente a los padres que se mantenían revisando su celular y riendo, cada quien en su mundo de lo que acontecía en Facebook. Fue justo cuando la pequeña comenzó a tirar del cabello de Karla cuando la madre sorprendida le llamó la atención y la acomodó en sus piernas para tomarse juntas una selfie. Luego todo el escándalo volvió, los otros clientes se apuraron a terminar su plato y Karla y Andrés aprovecharon el momento indicado para alejarse lo más posible de esa mesa. Los padres jamás dejaron de desatender su celular.

Una investigación realizada por la revista científica Desarrollo Infantil ha analizado la forma en que el uso de la tecnología por parte de los padres afecta al comportamiento de sus hijos. La conclusión ha sido que las interrupciones tecnológicas en las interacciones entre padres e hijos generan un fenómeno conocido como tecnointerferencia. Los investigadores afirman que esto está directamente relacionado con niños más propensos a lloriquear, enfadarse, frustrarse, estar inquietos y hacer berrinches o rabietas.

Es como un guiño a décadas pasadas cuando se decía que era malo ver demasiada televisión pero ahora con tecnología un poco más móvil y contenidos mucho más explícitos. Si bien se cree que las nuevas generaciones prácticamente nacen dominando la tecnología, el esfuerzo que los adultos realizan por adaptarse a ellas termina haciendo que se enganchen y fascinen con cualquier novedad que se encuentran en la red.

 

Fascinación y afecto virtual

Seguramente conoces el caso de algún adulto que desde que descubrió Facebook dejó de atender cosas que antes jamás le pasaban desapercibidas. ¡Claro que sí! Es ese tío que te etiqueta en contenidos poco graciosos o la amiga de tu mamá que ya está en Facebook y comenta cada foto que publicas, aunque no sea necesario.

 

LO DIJO:

“Es esta sensación de descubrir algo nuevo, en el caso de los adultos que apenas se adentran al mundo de las redes, es la fascinación por el contraste de lo que antes no se podía hacer y ahora tienes con solo dar un clic. Por otro lado están las responsabilidades que se dejan de atender por vivir (de cierta forma) en este mundo virtual y que son esenciales porque trascienden más allá del individuo, como lo es la crianza de los hijos. Diario vemos en Facebook o Instagram fotografías de madres y padres conocidos presumiendo el amor que le tienen a sus hijos y en ocasiones choca drásticamente con la imagen real que tenemos de ellos, porque la mayoría desatiende estas responsabilidades, por estar en el chat o viendo videos en la red, pero la paternidad va antes que el uso de Facebook”.

—Karen Torres. Psicóloga.

 

Este tipo de conductas deben ser tratadas de manera psicológica antes de que se llegue a los extremos para mejorar la convivencia y el comportamiento de los pequeños.

Ahora ya lo sabes, si tu hijo o el hijo de algún conocido “no se aguanta” o hace de todo para llamar la atención de sus padres, probablemente sea porque estos no se la están brindando.

 


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