Aquí no hay escena | Festival de Rock en terapia intensiva

Aquí no hay escena | Festival de Rock en terapia intensiva

Luego de varios años en los que la desatención ha mermado su alcance, este 2017 el Festival de Rock Sinaloa cumple 20 años desde su primera edición, llegando a sus dos décadas en situación grave. Sin embargo, el interés de varios actores de la escena local del rock buscan, poco a poco y con la aportación de todos los interesados, rescatar de terapia intensiva al evento. 

Luego de la llegada de Quirino Ordaz Coppel a la gubernatura de Sinaloa, muchas voces del ambiente cultural del estado se preguntaban quién sería el que dirigiría el Instituto Sinaloense de Cultura (Isic) durante la nueva administración y cuáles serían las políticas culturales que seguiría para reducir el triste distanciamiento e incluso enojo que la administración malovista puso entre la comunidad artística y las autoridades culturales.

A los pocos días de tomar el cargo como director del Instituto, Papik Ramírez Bernal dijo a ESPEJO que la tarea más importante del Isic sería el recuperar dicha confianza hacia la institución.

Hablando específicamente del Festival de Rock, Ramírez Bernal fue claro: con una historia de casi dos décadas calificó al Festival de Rock como uno de los más nobles que tiene el Isic, lo cual lo hacía merecedor de especial atención e incluso una mayor inversión. “A mí me tocó dirigirlo en dos ocasiones y el resultado fue óptimo; espero que esta vez sea igual”, agregó.

 

Una “época dorada”

Fue durante la década pasada cuando el Festival de Rock vivió su época dorada. Por aquellos años era un gran logro para las bandas locales tocar en un escenario al lado de propuestas de talla nacional y fue en aquel entonces también cuando la selección de las mismas se realizaba por medio de audiciones en el Teatro Socorro Astol, audiciones que lograban convocar a músicos, promotores e incluso al mismo público del festival.

El tránsito desde el ágora del ese entonces Difocur hacia la Isla de Orabá en el 2006 y la inolvidable edición del 2008, cuando la presentación de Molotov llenó la isla como nunca antes, fueron dos fechas claves que revelaban el crecimiento y el gran interés del público en el evento.

Pero poco a poco la historia cambió y el festival fue perdiendo vigencia y, aunque dé tristeza decirlo, cayendo en decadencia, ¿las razones?

Sin duda han sido varios los elementos que han confluido para que el Festival de Rock Sinaloa se haya convertido en lo que es y todas deben ser tomados en cuenta por quienes hoy buscan rescatarlo.

Desde la llegada de plataformas como Myspace y Pure Volume, que en aquel entonces abrieron un nuevo panorama a las bandas locales, cambiaron y ampliaron las dinámicas de promoción y terminaron por desplazar a la legendaria rocksinaloa.com; la digitalización de los flyers que por aquellos años dejaron de imprimirse para empezar a compartirse a través de Messenger; el acoso que en cierto momento sufrieron los organizadores de tocadas en estacionamientos del centro de la ciudad e incluso el fin de los movimientos contraculturales devorados y convertidos en mera pose por las dinámicas del mercado bajo la bandera hípster, todos hechos que cambiaron la dinámica de las tocadas en particular y el rostro de la escena local en general.

Sin embargo, hay dos hechos que a nivel institucional son relevantes para entender cómo el Festival de Rock ha llegado al punto en el que hoy se encuentra: su ampliación a las ciudades de Mazatlán y Los Mochis y la llegada del Festival de la Juventud.

 

Una larga agonía

En el caso de la ampliación del festival fuera de Culiacán, este hecho tuvo que ver directamente con la llegada de Mario López Valdez a la gubernatura y su política de descentralización de los programas culturales. Así, fue en el año 2011 cuando la administración estatal decide ampliar su cobertura a las tres principales ciudades del estado, con todo lo que esto implica.

Sin demeritar el ánimo de llevar la cultura a más lugares, el hecho de ampliar el festival a tres ciudades implicó algunos retos que terminaron por mermar la calidad y el alcance del evento. Desde el incremento en los costos operativos como el transporte y la renta de equipo, hasta la pérdida de punch que implicó el fraccionar un proyecto ya consolidado y que terminó transformando al festival de ser un evento al que valía la pena viajar desde otras ciudades a uno atomizado, de poco impacto y mucho menos atractivo.

En el caso del Festival de la Juventud, tengo entendido que es algo así como el hijo popero del Festival de Rock, pues nació a partir del presupuesto destinado a este. Fue de esa manera como el nacimiento del Festival de la Juventud (que por sí solo considero como un festival atractivo y que ha logrado construir su propio público) implicó el debilitamiento del de rock.

Consecuencia de esto, durante sus últimas ediciones el Festival de Rock Sinaloa ha caído en un largo proceso de agonía que se ha visto reflejado en hechos como el nulo interés puesto en el diseño del cartel, la baja relevancia de las propuestas nacionales llevadas a su escenario y, como consecuencia lógica, la cada vez menor afluencia del público.

Todo esto fue generando un descrédito hacia el evento por parte de fanáticos, bandas y promotores, pero no fue hasta diciembre del año pasado que la banda culichi de punk rock Diez Veces Yo, decidió realizar una protesta pública al decidir no tocar en “un festival en el que ya no creen”.

 

¿Al rescate del festival?

En aquel entonces su servidor recogió los hechos y en este mismo espacio publicó una opinión al respecto bajo el titulo de: ¡El Festival de Rock ha muerto! | Otra víctima del gobierno del cambio.

En esta argumentaba que, a casi dos décadas de su nacimiento, era posible que el ciclo estuviera ya cerrado para el festival y que se antojaba difícil que pudiera resurgir de sus cenizas. Sin embargo, para beneplácito de muchos (incluyéndome), hay quienes además de no estar de acuerdo con esta lectura, han “tomado al toro por los cuernos” y se encuentran trabajando para que esto no sea así.

A pocos meses de realizarse la edición número 20 del festival, un grupo de promotores culturales se han acercado al Isic con el fin de colaborar en su organización e intentar rescatar a este de la situación de “terapia intensiva” en la que se encuentra.

Desde hace ya varias semanas, estos jóvenes promotores han analizado la manera de lograr que el Festival de Rock Sinaloa recupere sus bríos de antaño a través de temas como publicidad, diseño, sede, difusión y ampliación a nuevos públicos.

En la réplica publicada por el promotor de la iniciativa Culichi Army, Juan Vidal, en respuesta a la columna “Aquí no hay escena | ¿Hacia dónde va la música independiente en Culiacán”, este cuestionaba el motivo de la misma:

“Luego entonces, ¿de qué trata en realidad la nota, de señalar las carencias con las que transita la escena del rock local, la supuesta falta de escena o de hacerse del control de un festival organizado por el Gobierno por parte de un “grupo de jóvenes promotores culturales?”, cuestionaba.

A esta pregunta se puede responder diciendo que, desde su inicio este grupo ha buscado la manera de incluir a todas las voces interesadas a través de mesas de trabajo en las que se han convocado a decenas de promotores y músicos y a las que tristemente han asistido no más de cinco personas.

Este viernes se realizó una primera reunión abierta al público la cual tuvo una importante afluencia tanto de músicos como del público en general, pero no así de los organizadores; el ejercicio que se replicará nuevamente este viernes 25. Como resultado de estas mesas de trabajo se han realizado propuestas plausibles e innovadoras.

¿Querrán estos promotores tomar el control del festival? Francamente no lo sé, sin embargo, puedo decir que si este fuera el caso, creo que lo harían de una manera incluyente y buscando la participación de todo aquel que esté interesado en aportar al evento.

 

PARA SABER:

El próximo viernes se llevará a cabo una nueva mesa de trabajo con el fin de seguir recibiendo propuestas pero sobre todo resolver dudas y respuestas en torno al evento. La cita es en la sala de prensa del Isic a partir de las 12:30 horas.

 


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