Historias de histeria | “¿Con eso tienes o te mando a mi gente?”

Historias de histeria | “¿Con eso tienes o te mando a mi gente?”

En la ciudad de Culiacán, los altos niveles de violencia han propiciado una grave descomposición social que se traduce en hechos que parecen sacados de relatos de terror, relatos que han trascendido la fantasía y se han convertido en el día a día de los habitantes de la urbe. En historias de histeria hacemos un recuento de aquellos sucesos que nos hablan de la necesidad de emprender acciones para devolver la paz y tranquilidad a todos los culichis.

Diana visitaba regularmente las instalaciones de la escuela secundaria en la que estudia Paola, su hija, debido a que rara vez entra a clases y suele tener pleitos con otras compañeras, la mayoría de las veces por cosas insignificantes. Lo cierto es que Diana era popular entre el grupo de prefectos del plantel y aunque Paola regularmente se metía en problemas su carisma hacía que le perdonaran uno que otro reporte en la dirección.

Esa mañana de jueves Diana despidió a Paola, le dio un poco de dinero para que gastara en el receso y le dijo que se portara bien, aunque de antemano sabía que no lo haría. Paola tomó el dinero, le dio un beso a su madre y le sonrió malosamente, asegurándole así que no podía prometerle nada.

Al llegar a la secundaria, casi de inmediato la abordó una de sus amigas para decirle que otra estudiante de la escuela, de un grado más elevado la estaba buscando porque escuchó que su grupo de amigas cargaban algunos chismes. Paola tomó la noticia serena y le dijo que al rato la buscarían para ‘ver qué pedo’.

A la hora del receso el encuentro entre las niñas fue inminente, no arreglaron nada y pautaron un pleito a la hora salida en el terreno baldío cercano al plantel… El día se fue rápido y como a eso de las dos de la tarde un vasto grupo de alumnos se reunieron en el terreno inhabitado para ser espectadores del pleito que comenzó casi de inmediato.

Entre golpes, insultos y demás, las niñas se dieron con todo, mientras algunos reían y otros grababan el momento que pasó a ser el chisme de las escuela por semanas. Aunque Paola ganó la pelea, ese sería tan solo el inicio de todos sus problemas.

Aunque Paola llegó golpeada a su casa, para Diana su madre era normal así que solo le dio una interminable charla y luego le quito el celular por tiempo indefinido. Sería ese día más tarde cuando se escucharon azotes en la puerta, Diana atendió el llamado y cuando abrió la pescaron de una por el cuello…

Era la madre de la chica a la que Paola había golpeado apenas unas horas antes, quien de apariencia ruda y sin dialogo alguno irrumpió en la casa de Diana para darle una paliza. Le dio unos buenos golpes mientras le decía que así debería educar a su hija. Antes de irse y con todo el descaro del mundo le dijo –Para ver si a tu hija se le sigue antojando andar de peleonera, ¿con eso tienes o te mando a mi gente?…

Diana se quedó tirada en el piso hasta que una vecina llego a ayudarla, todo el vecindario se dio cuenta pero se asustaron de acercarse por la camioneta tan imponente en la que la otra mujer había llegado a la colonia constitución.

Al día siguiente llamaron a Diana de la escuela de Paola para informarle que sería dada de baja por su comportamiento.

Diana prefiere no contar esa historia, pero al parecer es la favorita de casi todos los vecinos que se la platican incluso a quienes no tienen curiosidad por conocerla.

¿Será que la constante exposición a hechos de violencia, narcotráfico, corrupción e impunidad y muchos otros más que ocurren constantemente en Culiacán y Sinaloa empiezan a afectar el correcto funcionamiento de la psiqué de los sinaloenses?


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