Porque soy milenial | Quiero trabajar a mi manera

Porque soy milenial | Quiero trabajar a mi manera

La habilidad de la generación milenial para desenvolverse en el plano laboral es probablemente una de las pocas cosas que no se pone en tela de juicio, con una gran capacidad de retención de información y siempre dispuestos a aprender han logrado posicionarse en el terreno del trabajo como el prospecto favorito para el sector empresarial que a la vez está consciente de la carencia de experiencia de este grupo, pero que se “avienta al ruedo” con ellos porque la mayoría acepta contratos con salarios bajos.

En el apartado Yo puedo hacer de todo, hablamos de la tendencia de los milenials a querer acaparar la mayor cantidad de actividades aunque estas no estén necesariamente ligadas al puesto para que se les ha contratado. Puede que esta costumbre sea de gran utilidad en el medio en el que se desenvuelven pero en realidad los aleja de especializarse para volverse completamente competentes en un ámbito en específico y los vuelve reemplazables para quien invierte en ellos.

Es esta sensación de libertad que acompaña a toda la generación y que en muchos casos los vuelve autoritarios en los ecosistemas laborales, tratando de imponer sus propias reglas incluso entre sus antecesores, los más experimentados miembros de la generación X, que los han tildado de holgazanes e hipersensibles debido a sus arrebatadas propuestas que no rara vez encajan con los modelos conservadores de oficina, como el trabajo online desde casa, los horarios flexibles y el dilema de ser “socialmente responsables”.

En medio de la riña generacional que gusta de las bofetadas con guante blanco, la comunidad milenial ha preferido refugiarse en la apariencia y es que la era digital ha facilitado la mayoría de las tareas de oficina y de otro tipo de negocios en los que solo hace falta un buen tutorial en Youtube y adoptar una actitud de campeón, “hacer como que sabes lo que haces”.

En los últimos años las empresas pequeñas han visto ir y venir trabajadores recién egresados que aprovechan los alcances del consorcio para el que trabajan como una extensión escolar, un laboratorio de prácticas en el que todavía se “vale equivocarse” y que generalmente utilizan como espacio de preparación para adquirir conocimientos que son imposibles de obtener en las aulas, para luego emigrar a otros horizontes y perfilarse a corporativos aún más grandes, si es que no son alcanzados por el espíritu emprendedor que también vive su auge en la comunidad milenial y que tiene tantos casos de éxito como de fracaso.

No es que esta generación no sepa lo que hace, de hecho hace lo mejor con lo que tiene, el modelo educativo de la generación X, que deriva del éxito de sus antecesores, los baby boomers, los volvió empedernidos al trabajo y los hizo adoptar el estilo conservador como una receta infalible al éxito que en la mayoría de los casos terminó por frustrarlos y educar a sus hijos de un modo más relajado e idealista, mismo que le toco a los milenials y que podría explicar su percepción del terreno laboral, que ha sido corregido para la próxima generación, los Z, que están siendo formados a partir del enfoque “por competencias”.


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