Tema de la semana | Asamblea Nacional: el reto por la supervivencia del PRI

Tema de la semana | Asamblea Nacional: el reto por la supervivencia del PRI

Con un discurso de apertura, debate y unidad, el Partido Revolucionario Institucional celebra su XXII Asamble Nacional con el claro reto de sobreponerse y superar las adversas condiciones con las que llega a la antesala de las elecciones presidenciales del próximo año.

Con uno de los sexenios más golpeados, con menor índice de aprobación en la historia reciente del país y diversos escándalos de corrupción con gobernadores priistas en papel protágonico, el Partido Revolucionario Institucional llegará al 2018 con cifras desfavorables en las encuestas electorales y una opinión pública que cree firmemente que después de Enrique Peña Nieto queda poco por perder en el país.

En este contexto la XXII Asamblea Nacional del partido será la arena de juego en la que se definirá gran parte de la estrategia con la que el PRI enfrentará los comicios del próximo año. Con ética, transparencia y rendición de cuentas como parte de los temas prioritarios discutidos en las cinco mesas nacionales temáticas ya llevadas a cabo en las ciudades de Campeche, Guadalajara, Mazatlán, Saltillo y Toluca, el tricolor pretende renovar a un partido anquilosado y golpeado por los múltiples actos de corrupción que tanto le han hecho daño ante la opinión pública… o por lo menos crear la impresión de que así se está haciendo.

Pero quizá más importante, por lo menos para la militancia del partido tricolor, es la definición de los requisitos de elegibilidad de candidatos que sentarán las bases para elegir al abanderado priista para contender por Los Pinos.

Mientras que por un lado se busca incorporar la figura de canditato externo para la candidatura presidencial, por otro hay quienes quieren mantener requisitos como los 10 años de militancia probada para poder contender por esta.

En este sentido, parece que la cúpula priista busca quitar los candados para ir perfilando a algunos integrantes del gabinete de Peña Nieto, como Jose Antonio Meade, Aurelio Nuño, Miguel Ángel Osorio Chong y Enrique de la Madrid, algunos de los cuales no cumplen con los requisitos de militancia que imponen sus estatutos.

Para esto, la dirigencia del PRI ha tenido como máxima prioridad dar en todo momento una cara de partido democrático y unido, destacando en todo momento que cualquier decisión será tomada por consenso y con la participación ‘plena, libre y abierta’ de su militancia.

Al respecto, su dirigente nacional, Enrique Ochoa Reza, ha asegurado que el partido está totalmente abierto a realizar cambios que abran la puerta a candidatos externos, mientras que la secretaria general del partido, Claudia Ruiz Massieu señaló que: “Todas las decisiones que se tomaron, se tomaron por mayoría; se tomaron después de debates donde hubo oradores a favor y en contra. Estamos pensando en nuestro partido en los próximos cuatro años, no estamos pensando en una persona en lo inmediato”.

Así, el PRI llega a su XXII Asamblea Nacional con claridad sobre los retos que enfrentará en las elecciones del próximo año y claridad también sobre las decisiones que se tienen que tomar para enfrentar estos retos. Sin embargo, parece que el partido sigue hablándose a si mismo e ignorando lo que ocurre a su alrededor.

A final de cuentas, como instituto político, el Revolucionario Institucional sabe que hoy su mayor tarea no es el ofrecer a la ciudadanía una oferta política que atienda a sus necesidades más urgentes y palpables, sino el operar a favor de su vigencia y supervivencia como partido.


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