Porque soy milenial | Mi mascota es mi bebé de ensayo

Porque soy milenial | Mi mascota es mi bebé de ensayo

Desde que se comenzó a analizar la conducta de los milenials se han encontrado un montón de cualidades que los separan de sus antecesores y que ahora también los diferencian de sus sucesores, con intereses particulares y diversificados a través de subgrupos que adoptan tendencias que son popularizadas a través de las redes sociales. Los milenials son todo un caso y las relaciones que estrechan no solo con las personas sino con su entorno son sumamente peculiares y distintivas.

Siendo el grupo que realiza el mayor consumo a nivel mundial, los milenials se han encargado de hacerse de un gran número de necesidad que ha superado la calidad de superfluas para pasar a ser un capricho necesario en su rutina. Aunque el hecho de tener una mascota venía siendo un acto que los humanos realizan desde hace ya mucho tiempo, la tendencia pet friendly ha llegado a ciertos extremos que incluyen la humanización de las mascotas.

El Gabinete de Comunicación Estratégica señaló que en México 8 de cada 10 ciudadanos tiene una mascota, en donde 65 por ciento la considera parte de su familia. Este nuevo movimiento de amor por los animales es especialmente importante para los milenials. Estudios y encuestas revelan que 4 de cada 10 ven a los animales de compañía como bebés de práctica en lo que analizan si apuestan por convertirse en padres de un humano, particularmente en adultos de entre 20 y 36 años, que ven a los animales de compañía casi familiar.

Y es que el furor por las mascotas entre los milenials es tal que 35% de la generación adopta más animales que los baby boomers, por ejemplo, más de la mitad de los hogares de esta generación tiene un perro o un gato. American Pet Products Association reveló que invierten grandes cantidades de dinero en el cuidado de sus mascotas, la que crece en promedio un 12% anualmente.

El afecto entre un amo milenial y su mascota puede variar desde el cariño y compañía que ofrecen estas criaturas a la exuberancia y la ridiculización al vestirlos y transformarlos en un ensayo de lo que será cuidar a un bebé humano, festejar cumpleaños, llevarlos en demasía al médico veterinario para revisiones innecesarias y no dejarlos comportarse según sus instintos animales, que terminan por hacerles más daño del que piensan, revelan estudiosos y animalistas.

Lo cierto es que la conducta de los milenials y esta evasión por ciertas responsabilidades ha llevado a los instintos paternales a una evolución que debería ser estudiada de manera más precisa. ¿Pueden los animales ser un bebé de ensayo para los futuros padres? O, ¿es correcto usar a estas criaturas para saciar el afecto que debería ser destinado a la reproducción humana?


¿Tienes una denuncia? | Hazla en ESPEJO:

Si cuentas con fotografías o videos de interés público, compártelos con nuestros lectores. Envíalos al correo electrónico: [email protected]