El análisis de Óscar Fidel González Mendívil | ¿De qué está hecho el espacio?

El análisis de Óscar Fidel González Mendívil | ¿De qué está hecho el espacio?

Quien ha entrevisto el universo, quien ha entrevisto los ardientes designios del universo,

no puede pensar en un hombre, en sus triviales dichas o desventuras, aunque ese hombre

sea él.

—Jorge Luis Borges

Hace unas semanas se estrenó la serie de TV Star Trek: Discovery, en la cual se exploran otros aspectos del universo creado por Gene Roddenberry en 1966, en particular, las aventuras de la tripulación de la nave Discovery, predecesora de la Enterprise. Hoy es fácil olvidar la fascinación que provocó Viaje a las Estrellas en las generaciones que hoy andamos por los cincuenta años, pero en la década de los 70 era una de las pocas fuentes de ciencia ficción a la mano.

Los efectos especiales eran de bajo presupuesto, los escenarios muchas veces reutilizados, el maquillaje excesivo, pero los personajes y las aventuras eran algo nunca antes visto. El capitán Kirk, bueno para pelear y conquistar chicas alienígenas; el señor Spock con su eterno conflicto entre lógica y emociones; el agrio humor del doctor McCoy. Pero había otro personaje que nunca recibió crédito, aunque todos los capítulos comenzaran con él: el espacio, la última frontera.

Dice el Diccionario de la Lengua Española que espacio es la extensión que contiene toda la materia existente. Ese enorme fondo negro sobre el cual resaltan planetas y estrellas, que muchas veces fue llamado el vacío espacial. Tan negro y tan vacío que evocaba las tinieblas bíblicas. Espacio que los científicos nos dijeron estaba compuesto de materia oscura, una sustancia misteriosa cuya existencia se presumía por los efectos gravitacionales que provocaba.

Pues bien, esta semana la revista New Scientist anunció los resultados de dos experimentos científicos que han comprobado cuál es la materia de la cual está hecho el espacio. Bueno, al menos una parte de él.

En el universo existen diversos campos, como el electromagnético, que producen partículas que se agrupan en tres categorías: leptones, bosones y quarks. Leptones son los electrones, muones y tauones, que siempre van asociadas a los neutrinos; los quarks se agrupan en protones y neutrones, los cuales, unidos, forman el núcleo del átomo. Leptones y quarks son las partículas de la materia de la que están hechas todas las cosas.

Pero las cosas tienen propiedades y aquí es donde entran los bosones. Los bosones son producidos por campos de fuerza: electromagnetismo, gravedad, fuerza nuclear fuerte y fuerza nuclear débil. Estas fuerzas son las que determinan cómo interactúan las partículas.

¿Por qué el repaso del Modelo Estándar de la Física de Partículas? La observación astronómica del firmamento se basó, desde los sumerios y los egipcios, en la apreciación de los cuerpos celestes, o sea, estrellas y planetas. Pero ver el espacio que existe entre las galaxias es algo que ningún telescopio puede hacer, hasta ahora.

Los científicos tenían teorías, pero no pruebas. Suponían que las galaxias se conectaban a través de lo que llamaron materia bariónica, la materia oscura pues, compuesta en parte de bariones, partículas subatómicas formadas por quarks. Todo esto eran cálculos de los astrofísicos. Cálculos que buscaban verificar.

Dos equipos trabajaron en ello, independientes uno del otro. Un grupo en el Instituto de Astrofísica Espacial de Orsay, en Francia, liderado por Hideki Tanimura y otro en la Universidad de Edimburgo, encabezado por Anna de Graaff, lograron captar esa materia. Descubrieron que los bariones conectan las galaxias en forma de filamentos de gas, al modo de una red cósmica.

Como los filamentos de gas eran muy tenues, no podían ser captados usando telescopios de rayos X. Entonces los equipos aprovecharon los mapas del universo que captó el satélite Planck, el cual detectó las pequeñas fluctuaciones del Fondo de Microondas Cósmico, o sea, la huella térmica del Big Bang.

Entre ambos equipos superpusieron los datos de más de un millón de pares de galaxias, como si pusieran los negativos de una imagen encima de otra, para resaltar la luz de las mismas. De esta manera les fue posible confirmar la existencia de los filamentos de bariones.

Poco a poco los seres humanos avanzamos en el conocimiento de la composición del universo en que vivimos. Cada vez entendemos algo más de la manera en que está construido. Con cada descubrimiento debemos ser más humildes frente a su vastedad y abandonar, de una vez por todas, la idea, errónea por cierto, de que somos el centro del universo.

FOTO: Kurzgesagt.org

 


¿Tienes una denuncia? | Hazla en ESPEJO:

Si cuentas con fotografías o videos de interés público, compártelos con nuestros lectores. Envíalos al correo electrónico: [email protected]