El análisis de Óscar Fidel González Mendívil | El día de la materia oscura

El análisis de Óscar Fidel González Mendívil | El día de la materia oscura

“La luz piensa que viaja más rápido que cualquier cosa, pero se equivoca. No importa qué tan veloz sea, siempre encuentra que la oscuridad llegó primero y la está esperando”.

—Terry Pratchett.

Si alguien nos pidiera el nombre de un científico famoso, es muy probable que Albert Einstein sea la respuesta más frecuente. Se ha convertido en un icono y la referencia obligada a la inteligencia irreverente, creativa, que revolucionó nuestro entendimiento del universo. Aunque pocos la entiendan, todos sabemos que es el autor de la Teoría de la Relatividad. ¿O no?

Para muchas personas, la publicación que lo lanzó a la fama no fue un trabajo solo de Einstein, sino que recibió ayuda de quien sería su primera esposa, la científica serbia Mileva Marić. Existen cartas y testimonios que sostienen la idea de que ambos colaboraron en el tema de “movimiento relativo” desde que eran estudiantes del Instituto Politécnico de Zúrich hasta 1914. Pero de ella casi no hemos oído hablar, su nombre permanece en la oscuridad.

Lo mismo ocurre con la astrónoma norteamericana Vera Rubin. De padre lituano y madre moldava, la doctora por la Universidad de Georgetown colaboró con Kent Ford en el estudio de la rotación de las galaxias espirales. La primera que estudiaron fue Andrómeda.

Según explica la astrofísica española Isabel Pérez Martín: “En una galaxia espiral se encuentra una parte central más luminosa y un disco en el que su luminosidad decrece exponencialmente hacia las partes externas. La parte central, más brillante, contiene la mayor parte de la masa, por lo tanto las velocidades de rotación de las estrellas son más altas en el centro y van disminuyendo a medida que nos alejamos del centro de la galaxia”.

Sin embargo, las mediciones de Rubin y Ford encontraron que la velocidad de la rotación se mantenía igual en todos los puntos de la galaxia de Andrómeda. ¿Qué significaba esto? Faltaba masa para explicar este comportamiento. En 1975, durante la reunión de la Sociedad Estadounidense de Astronomía de 1975, dieron a conocer que la mitad de la masa contenida en las galaxias espirales no era visible sino que se encontraba en forma de “materia oscura”.

En palabras más sencillas, la materia oscura es un término para la masa que debería estar ahí, pero que no podemos ver. De hecho, el 27 por ciento del universo está formado por materia oscura; en comparación, reunida toda la masa de planetas, estrellas y galaxias, solo llega al 5 por ciento; el resto del cosmos es energía oscura. En serio.

De acuerdo con estos datos, es más lo que ignoramos sobre el cosmos que aquello que sabemos, pues lo que alcanzamos a ver es minúsculo. En palabras de Vera Rubin, “Nos convertimos en astrónomos pensando que estábamos estudiando el universo, y ahora comprendemos que solo estudiamos un pequeño porcentaje de aquello que es luminoso”.

La materia oscura es tan importante para la comunidad científica que la comunidad internacional de físicos de partículas Interactions Collaboration promueve al 31 de octubre, por primera vez este año, como el Día Internacional de la Materia Oscura. El propósito es motivar el interés sobre las investigaciones científicas de este tema que repercuten en nuestro conocimiento del origen y evolución del universo.

La idea de hacerlo coincidir con Halloween es precisamente por su naturaleza misteriosa y elusiva que causa intriga entre astrónomos y astrofísicos. Parece casi fantasmal decir que la materia oscura aparenta esconderse a plena vista y que se niega a seguir las reglas de la física, como un buen fenómeno espectral.

Alrededor del mundo se planearon numerosos actos para celebrar este día. Desde Chicago hasta Hamburgo, pasando por la Ciudad de México donde el Instituto de Física de la UNAM es el anfitrión de las celebraciones.

La materia oscura es el pegamento que mantiene unidas a las galaxias, pero no sabemos qué es. Comprender su verdadera naturaleza podría explicar su origen, evolución y la estructura general del universo. La búsqueda de materia oscura es una de las actividades más importantes en la física actual, y todo lo que aprendamos sobre ella será un descubrimiento para el futuro.


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