El análisis de Óscar Fidel González Mendívil | Matar a quien sea

El análisis de Óscar Fidel González Mendívil | Matar a quien sea

“Es casi imposible de comprender cómo un ser humano es capaz

de cometer estos actos”.

—Carlos A. Samour Jr. Juez en el caso del asesino de Aurora, Colorado.

John Reisenbach salió de su departamento en Nueva York la noche del 30 de julio de 1990 para hacer una llamada desde una caseta telefónica. El teléfono de su casa se había descompuesto y necesitaba llamar a alguien del trabajo. Era productor de un programa de televisión que hoy sería considerado de crímenes verdaderos. Nadie está seguro sobre qué pasó después, probablemente fue un intento de robo. A John le dispararon y murió. Tenía treinta y tres años.

Reisenbach era hijo de un ejecutivo del conglomerado de comunicaciones Warner Bros. y a su funeral acudió la entonces presidenta de DC Comics, quien quedó impactada por el sinsentido de la muerte de John. Pronto se decidió que el tema de las armas debía ser tratado y se optó por producir una historia de Batman que se llamó Seduction of the Gun (La Seducción de la Pistola), publicado en un número especial fechado en 1992, escrito por John Ostrander y dibujado por Vince Giarrano.

En el cómic, un traficante de armas provee de rifles automáticos a las pandillas de Ciudad Gótica, comprándolos en Virginia. Por esa época, las autoridades creían que una de cada cuatro armas empleadas en los crímenes violentos de Nueva York provenía de Virginia. El gobernador de ese estado, Douglas Wilder, promovió un proyecto de ley para regular, de manera muy modesta, la venta de armas: solo se vendería un arma a una persona, por mes. Para apoyar su punto de vista, envió a cada legislador una copia del cómic de Batman. La ley se aprobó, pero en 2011 fue abandonada la limitación impuesta.

La idea de evitar el acopio de armas fracasó. Un año después el fracaso se hizo patente en la masacre de Aurora, Colorado, donde James Holmes armado de una pistola, dos rifles tácticos y más de 6 mil balas, disparó contra el público asistente a una sala de cine, matando a doce personas e hiriendo a setenta. Asistían a la premier de Batman: el caballero de la noche asciende.

El uso de armas de fuego es, de acuerdo con Michael Stone, autor de La Anatomía del Mal, la primera característica de los asesinatos en masa. Esta clase de homicidios los define el FBI como la muerte de cuatro o más personas en un solo evento, aunque el promedio de víctimas para estos hechos es de ocho personas. Los perpetradores son, en casi todos los casos, hombres y una quinta parte de ellos termina suicidándose.

Es difícil perfilar a esta clase de asesinos. Al principio se creyó que el factor definitorio era una vida solitaria en la que acumulaba ira hasta que un hecho desencadenaba la violencia, por lo general un incidente de trabajo. Posteriormente se incorporaron las desilusiones amorosas, reales o no, crímenes de odio, cultos religiosos o delincuentes que desean ocultar otro hecho.

En muchas ocasiones, la soledad del asesino es acompañada de poca autoestima, y existe un evento que rompe el precario equilibrio de su vida. Para restablecer su existencia y sentirse de nuevo con poder, comienza a tener fantasías de venganza. Al matar a quien sea, el asesino en masa exhibe una falta de empatía, como buen psicópata.

La personalidad psicopática se caracteriza por el deterioro de la afectividad y las relaciones personales, así como un estilo de vida antisocial e inestable. Un psicópata no siente remordimiento en su interactuar con otras personas, a quienes considera objetos. Rasgos como los aquí descritos empiezan a conocerse en el caso del asesino de Las Vegas, Stephen Paddock.

El impacto que tienen los asesinatos en masa en la población es muy grande, debido, sobre todo, a la cobertura mediática que reciben y a la sensación de inseguridad que provocan. Al ser ataques dirigidos en contra de cualquier persona en espacios públicos, donde se supone que debemos estar seguros, refuerzan la idea de que también nos podría pasar a nosotros.

La violencia de los asesinatos en masa, desde el punto de vista de las víctimas, es provocado por figuras no identificadas, cuya meta es la de infligir dolor o daño, ante los cuales el damnificado no puede desarrollar ningún tipo de defensa. Los efectos que provoca se presentan tanto a nivel individual como colectivo. Un evento como el de Las Vegas, rompe las defensas de las personas de manera tan repentina y fuerte que es imposible responder de manera eficiente.

Al final de Seduction of the Gun, Robin pregunta, “Tantas armas, tanta ira, ¿cómo las detienes?”, a lo que Batman responde: “Terminará cuando lo decidamos. Cuando todos decidamos que es suficiente, cuando dejemos de comprar las mentiras de que las armas nos dan seguridad, nos hacen fuertes, nos hacen libres”.

 


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