Erotismo virtual: el ‘sexting’, la doble moral y las personalidades múltiples en las redes

Erotismo virtual: el ‘sexting’, la doble moral y las personalidades múltiples en las redes

Compartir:

Quienes practican el ‘sexting’, ya sea con sus respectivas parejas o de manera ocasional con algunos contactos conocidos a través de aplicaciones diseñadas para el ‘ligue’, y que se han convertido de manera casi inmediata en espacios para el intercambio de contenidos sexuales explícitos, seguramente están conscientes de los riesgos que representa la exposición de su cuerpo vía redes sociales. Sin embargo, esta práctica popularizada de manera global y posicionada como una tendencia en nuestro país, ha puesto de manifiesto las contradicciones de los valores morales que son comúnmente aceptados.

“Por un lado se reprime la sexualidad al evitar hablar de ello, pero por otro, se alude constantemente a través del doble sentido o los albures. También, culturalmente se privilegia lo visual por sobre los demás sentidos, lo que favorece dicha práctica”, así lo explica Nélida Padilla, académica de la Facultad de Estudios Superiores de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

Como lo explicamos en el artículo Send Nudes, la tecnología ha llevado las prácticas sexuales a un extremo de constante evolución, las fotografías se hicieron videos que podían ser enviados de manera inmediata, luego estos pasaron a ser videollamadas y las videollamadas se convirtieron en contenidos cortos y fugaces enviados desde Snapchat, volviendo casi efímeros esos jugueteos y brindando a quien se exhibe un pequeño aire de seguridad, casi tan volátil como los segundos que dura un snap.

Lo hemos vivido en nuestra ciudad, escándalos virtuales, principalmente en el sector juvenil, galerías completas y bastante explicitas de un gran número de personas, que quizás confiaron en la persona menos adecuada, que misteriosamente saltaron de las aplicaciones de chat y terminaron siendo expuestas en sitios como Twitter o Tumblr y compartidas en la mayoría de los casos para generar morbo entre diversos grupos y comunidades o a manera de castigo para quienes terminaron expuestos.

Las redes sociales han creado representaciones de nuestra personalidad y en ocasiones son los límites de cada red los que marcan la pauta del comportamiento de las personas en sus plataformas. Por ejemplo, Facebook es una red muy rigurosa en cuanto a sus políticas que fuerza a sus usuarios a restringirse en cuanto a sus publicaciones. Luego está el caso de Twitter, con un modesto y muy burlado sistema de seguridad que brinda a sus usuarios la ventaja de expresarse y exponerse casi a placer. Para terminar en  aplicaciones como WhatsApp y otras plataformas de chat, sin filtros que regulen los contenidos que sus usuarios distribuyen o reciben.

Algunos especialistas relacionan la práctica del sexting con la necesidad personal de sentirse deseados sexualmente, señalando el acto más como autocomplacencia que como una incitación a cualquier otro tipo de encuentro.

La exploración de la sexualidad y las conductas humanas a través de la tecnología se vuelven cada vez más complejas y esto se debe a que hemos adaptado el concepto de erotismo, nuestros alcances y los límites de lo que consideramos ‘correcto’ a las posibilidades que nos brinda la ciencia con cada pequeño descubrimiento.

 

 

 


¿Tienes una denuncia? | Hazla en ESPEJO:

Si cuentas con fotografías o videos de interés público, compártelos con nuestros lectores. Envíalos al correo electrónico: [email protected]

Compartir: