Porque soy milenial | No quiero dejar la casa de mis padres

Porque soy milenial | No quiero dejar la casa de mis padres

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Aunque mucho se habla del espíritu libre de los nacidos entre los 80 y los 90 y esta idea de la independencia y desapego de las conductas más conservadoras, estudios recientes revelan que los milenials se rehúsan a  abandonar la casa de sus padres, ya sea para vivir en pareja, solos o con cualquier otro tipo de compañías.

La idea de la juventud libre y con ganas de comerse al mundo ha sido un poco empañada por los resultados de un estudio realizado por Pew, que devela que el mayor porcentaje de los milenials estadounidenses se rehúsa a abandonar el hogar de sus padres. Aunque antiguamente la manera más predominante de vivir de los jóvenes de entre los 18 a 34 años era con su pareja. Hoy en día el 32.1% de los milenials están viviendo con sus padres, siendo la primera vez que esta cifra supera a los jóvenes adultos que viven con su pareja mismos que alcanzan un 31.6%. El otro porcentaje de los milenials viven solos 14% con otro miembro de la familia o roomie 22%.

Aunque estas cifras no corresponden a nuestro país debemos tomar en cuenta que el modelo social y las conductas que siguen los jóvenes estadounidenses son un modelo que los mexicanos tienden a imitar casi por inercia. La oportunidad de no abandonar el hogar de los padres permite a los milenials evadir cierto tipo de responsabilidades e impuestos que acarrea una vida en solitario o con gastos compartidos equitativamente, para poder utilizar ese presupuesto en otro tipo de inversiones como suvenires, viajes o un vehículo personal.

Un dato curioso es que en la actualidad, de los milenials que viven en pareja son los hombres los que se han mudado a una propiedad o un departamento cuyo contrato de renta tiene a una mujer como titular, una cifra contrastante a la que se veía a mediados del siglo pasado en la que era la figura masculina quien se encargaba de proveer el hogar a la familia.

Los milenials han sido un importante objeto de estudio para los diferentes mercados debido a sus hábitos de consumo, pero estos también han alterado su comportamiento y la manera en que se relacionan. Estas actitudes sumadas al apego familiar y el interés de no poseer bienes sino ‘vivir experiencias’ han hecho del natural hábito de ‘volar del nido’ una difícil decisión para las nuevas generaciones.


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