Vivir en una casa de estudiantes: una pesadilla para cumplir un sueño

Vivir en una casa de estudiantes: una pesadilla para cumplir un sueño

La experiencia de cursar los estudios universitarios no es igual para todos. Muchos universitarios tienen la ventaja de vivir en ciudades donde se encuentran las universidades, mientras un gran número de estudiantes tiene que desplazarse de comunidades lejanas donde no existen este tipo de planteles para poder estudiar una licenciatura. Dejando atrás a su familia para mudarse a ciudades desconocidas y en ocasiones con el más mínimo presupuesto que no alcanza para cubrir sus necesidades más elementales.

“Te podría decir que fueron los peores meses de mi vida”.

Aimé. Estudiante de Química Farmacéutica Biológica.

Año con año las casas del estudiante que ofrecen sus servicios a alumnos de bajos recursos o quienes no tienen un techo en la ciudad para vivir mientras cursan sus estudios universitarios se ven sobrepobladas por la gran demanda de estudiantes en estas condiciones que tienen que soportar diferentes adversidades e incómodas formas de vida para poder cumplir su meta de ser profesionistas.

Aimé solo estuvo seis meses habitando en una casa del estudiante de la UAS en Culiacán, hasta que no pudo soportar la presión de compartir habitación con otras 15 personas, dormir en literas individuales hasta con otras 5 compañeras, los contantes pleitos entre habitantes de la casa por el uso de ciertos servicios y el reparto de despensas de manera semanal. Caso aparte de los innumerables robos de artículos personales que se presentaban a diario entre las chicas de la casa.

“A veces lloraba, me buscaba excusas para no llegar temprano a la casa porque estar ahí me deprimía y no podía decirle a mis padres que ni siquiera me podría concentrar en la escuela por estar pensando en los dramas del lugar en el que vivía. No estaba rindiendo en la escuela, no sentía confianza, ni me sentía segura de las personas con las que compartía la mayor parte del tiempo, cargaba para todas partes con mis cosas más valiosas porque a veces era mejor traerlas conmigo y exponerlas a los peligros de la calle, que dejarlas en casa; era horrible, pero era mi única opción en esos momentos”.

Aunque en redes sociales se ha popularizado e incluso se bromea con el estilo de vida de los estudiantes foráneos y el ideal del “estudiambre”, la realidad de muchos alumnos de nivel universitario que se trasladan de comunidades rurales o la ciudad para continuar con sus estudios no es tan placentera o festiva como parece. En ocasiones la situación es más amarga y oscura de los que parece y son muchos los sacrificios que se deben hacer para poder seguir estudiando.

El testimonio de Aimé es solo la primera entrega de un especial que involucrará diferentes historias sobre la forma de vida de los estudiantes foráneos y las dificultades que se deben resolver para cumplir su sueño, aunque en ocasiones parezca una pesadilla.

 


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