El análisis de Óscar Fidel González Mendívil | Eso fue todo amigos

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“La extinción es la regla. Sobrevivir es la excepción”.

Carl Sagan.

Nuestro planeta está hecho para albergar vida, no necesariamente vida humana, sino seres vivos en general. La Tierra se formó hace unos 4,600 millones de años. Mil millones de años después ya existían seres vivos. Los restos fósiles más antiguos se remontan a hace más de tres mil millones de años y demuestran la presencia de bacterias, organismos rudimentarios simples y unicelulares.

Aparecida la vida, le siguió la muerte. No me refiero al cese de funciones vitales y posterior decaimiento de la materia, sino a sucesos masivos que casi logran borrar la vida en el planeta. En el pasado, esto ya ha ocurrido en cinco ocasiones.

Primera extinción. Ocurrió hace 444 millones de años y acabó con el 85 por ciento de la fauna de la Tierra, que vivía toda ella en el mar. La causa fue un cambio climático que alteró la temperatura y primero provocó la formación de grandes glaciares, con lo cual disminuyó el nivel del mar; y después, al hundirse los glaciares con el incremento del calor, ocasionó que aumentaran los niveles marítimos.

Segunda extinción. Sucedió hace 370 millones de años y desapareció el 77 por ciento de las especies. Las causas de la extinción se relacionan con impactos de meteoritos, disminución de la temperatura global, reducción del dióxido de carbono y a la ausencia de oxígeno. Por ejemplo, de las setenta familias de peces existentes, solo diecisiete sobrevivieron.

Tercera extinción. Aconteció hace 251 millones de años y pereció el 90 por ciento de todas las especies, razón por la cual algunos científicos la denominan La Gran Mortandad. Sostienen que, con toda seguridad, no existió una causa única, ya que para convertirse en el evento de destrucción más devastador que la Tierra haya conocido, esta tuvo que ser atacada desde varias fuentes. Pero existe consenso en que el factor principal fueron erupciones volcánicas en el territorio de lo que hoy es Siberia, que liberaron unos tres billones de toneladas de carbono y desencadenaron un cambio drástico en el clima del planeta.

Cuarta extinción. Pasó hace 210 millones de años. Afectó de manera importante la vida en la superficie y en los océanos de la Tierra, desapareciendo cerca del veinte por ciento de las familias biológicas marinas, lo que equivale al 75 por ciento de los invertebrados marinos. Se desconocen las causas exactas de esta extinción, pero gracias a ella, los dinosaurios pudieron extenderse en la siguiente etapa.

Quinta extinción. Se presentó hace 65 millones de años y causó la desaparición de aproximadamente el 50 por ciento de los géneros biológicos, entre ellos los dinosaurios, pterosaurios, reptiles nadadores, y plesiosauros, lo que significa que no sobrevivió ni el monstruo de Loch Ness. La causa más aceptada es el impacto de un meteorito en lo que hoy serían las costas de Yucatán. Es el evento de extinción masiva más famoso porque al acabar con los dinosaurios, permitió el desarrollo de los mamíferos, lo cual llevaría al predominio de la humanidad.

Y ojalá que todo terminara ahí, pero hay quien habla de una Sexta extinción provocada por la depredación de nosotros, los seres humanos. Es imposible negar que el hombre moderno ha sido el principal responsable de alterar los ecosistemas marinos y terrestres, por lo que el mundo ha experimentado un gran cambio climático y muchas especies se han extinto. Y a otras como el mamut o los pájaros dodo, los cazamos hasta acabar con ellos.

En 1992, el grupo denominado Union of Concerned Scientists, es decir, la Unión de Científicos Preocupados, promovió la firma de una advertencia sobre los peligros para el medio ambiente, que fue suscrita por mil setecientos expertos. Pues bien, hace unos días, veinticinco años después, más de 15 mil científicos de 184 países firmaron otra carta, titulada Advertencia de los científicos del mundo a la humanidad: un segundo aviso, que fue publicada en la revista BioScience.

La advertencia identifica como amenazas al calentamiento global, emisiones de carbono, prácticas agrícolas irresponsables, deforestación, reducción de las fuentes de agua dulce, pérdida de vida marina y aumento de las zonas oceánicas muertas. Para los científicos es preocupante que la humanidad permita el aumento de los gases de efecto invernadero por la quema de combustibles fósiles, que nos llevará a un cambio climático potencialmente catastrófico.

A como vamos, creo que no llegaremos al tercer aviso.

 


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