Es tan culichi | ‘No es pirata, es clon’

Es tan culichi | ‘No es pirata, es clon’

Si algo distingue a la capital sinaloense del resto de las ciudades del país es la manera en la que la mayoría de los ciudadanos no escatima ni un poco en su arreglo personal, adecuando siempre sus posibilidades económicas a la imagen que proyecta a los demás. La gran brecha que existe entre las diferentes clases sociales de la ciudad y el ideal estético que proponen las tendencias estéticas de la narcocultura, se han convertido en el escenario perfecto para que prolifere el negocio de la piratería.

Si has caminado por el centro de la ciudad, seguramente te podrás dar cuenta de que el negocio de la piratería es una plataforma importante para el comercio local. Incluso existen productos que fácilmente podrían pasar desapercibidos entre los que se muestran en los aparadores de alguna tienda de diseñador en Forum o en alguna otra plaza de Culiacán.

El elevado costo de productos, sobre todo del ramo indumentario, es inalcanzable para cierto sector de la población, que interesantemente prefiere adquirir productos piratas de marcas reconocidas, a otros más económicos y de mayor calidad pero elaborados por empresas locales o que apenas inician camino en el mercado.

Hasta en la piratería hay niveles

Aunque el tema de la piratería es de impacto global, lo que vuelve “tan culichi” a este tópico no es el negocio y sus oscuras raíces, sino la actitud que toman los culiacanenses con respecto a sus productos.

Dentro de la gama de productos que se ofertan se encuentran películas, ropa, calzado, bolsos, accesorios y un sinfín de suvenires, siempre estampados por doquier con logotipos de marcas prestigiosas como Gucci, Prada, Chanel, Salvatore Ferragamo, Hermes, solo por mencionar algunas. Esto ocurre en diferentes materiales que crean cierto tipo de escala dentro del universo de las réplicas.

Para una culichi no es lo mismo un bolso Michael Kors que en el mercado Garmendia pudiera costar 300 pesos, a un bolso con una placa de la misma marca en una boutique del Centro, cuya vendedora jura que es Clon y podría venderlo en 1000 pesos, nada cercanos a los miles que puede costar un bolso original de esta marca.

LO DIJO:

“En Culiacán este tipo de productos tienen una gran demanda entre los sectores de clase baja y esta demanda radica en la polaridad que existe entre las diferentes clases sociales. Puedes ver de repente a una joven caminado por alguna plaza vestida de pies a cabeza con ropa de diseñador y accesorios que probablemente costaron más de lo que un culichi promedio gana al mes.

—Karen Torres. Psicóloga.

El negocio de la piratería con respecto a la indumentaria en Culiacán está afectando de una manera silenciosa al comercio local, puesto que muchas de los consumidoras de este tipo de artículos prefieren gastar su presupuesto en un bolso Gucci, aunque sea un clon o imitación, que invertir en una buena prenda elaborada por diseñadores locales que podría tener el mismo precio.

 

 

 

 


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