La puerta 26 | “Yo no pertenezco aquí”

La puerta 26 | “Yo no pertenezco aquí”

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La noticia de ser portadores del VIH/sida cambia de manera inesperada las perspectivas de quienes lo padecen. Rutinas, hábitos, formas de pensar y de comportarse. Hoy en día el riesgo de ser portadores del virus de inmunodeficiencia humana es casi igual  al que se tenía veinte años atrás, esto debido a la falta de un diagnóstico oportuno y de accesos a programas de salud para los estratos sociales económicamente más vulnerables.

En la puerta 26 de un hospital de la capital sinaloense, un médico especialista atiende y le da seguimiento a un gran número de personas que son portadoras del VIH en Culiacán. Día con día más de veinte personas entran y salen de su consulta, cada una con su historia ligada al drama o a la búsqueda de un nuevo sentido para su existencia.

Sergio llegó con la asistente del consultorio y le entregó sus documentos. Era la primera vez que visitaría al doctor Steven luego de que su prueba comprobatoria diera positivo al VIH. Él la miraba todavía con tristeza en los ojos, mientras ella intentaba poner su cara más amable para darle el número 5 y le indicaba cómo funcionaba la dinámica que ya era conocida entre los otros pacientes.

Se sentó en una de las frías sillas metálicas del lugar, lo más lejos que pudo del otro grupo que esperaba impaciente la llegada del doctor. Se sentía observado por todo el hospital, mientras las piernas le temblaban y se mordía los labios de los nervios. Todavía no le caía “el veinte” y en sus pupilas aún existía la esperanza de despertar abruptamente de esa pesadilla.

Durante la primera mitad del 2017, en México se registraron 3,260 nuevos casos de infecciones de VIH y 2,338 de sida.

Luego de la llegada de aquel hombre alto con bata blanca y una amigable mirada, el primer paciente entró casi detrás del médico al consultorio. Las rodillas de Sergio temblaban al ritmo de la canción que escuchaba en sus audífonos y una sensación de vacío se iba apoderando de su pecho.

Se sentó un poco más cerca del consultorio y pudo ver a los otros, un par de hombres con sombrero conversando casi a carcajadas mientras pensaba cómo podían estar felices en esa situación. Luego estaba una joven muy bella revisando su celular, un grupo de mujeres adultas platicando sobre problemas del hogar y frente a él dos chicos más o menos de su edad comparando sus estudios. En su mente rebotaba la misma idea de un lugar a otro: “yo no pertenezco aquí”.

Son poco más de 144 mil personas con VIH/sida de las que se tiene registro, según la Dirección General de Epidemiología y Censida, aunque se estima que alrededor del 40% de personas que viven con el virus VIH en México desconocen que son portadores.

 

Fue entonces que escuchó esa voz: “Tranquilo, todo va a estar bien”, le dijo mientras se sentaba a su lado. Me llamo Leo, se presentó mientras estrechaba su mano y le contaba un poco de su primera vez ante “la puerta 26”. Sergio ni siquiera volteó a verlo, estaba como ido esperando su turno para entrar, pero Leo siguió hablando, hasta que logró molestar a Sergio, que se enojó y se alejó lo más que pudo del amable joven que pretendía iniciar una conversación.

Se fueron los minutos y luego llegó su turno de entrar al consultorio. Allí adentro vivió una experiencia más formal de lo que parecía. Iba preparado para un juicio que nunca llegó, el doctor Steven se limitó a pedirle unos análisis clínicos para estimar su situación y darle un par de recomendaciones de higiene. Además le comentó que el estado de su situación y la manera en la que lo socializaría o lo compartiría sería su responsabilidad.

Salió del consultorio muy a prisa, como huyendo de ese escenario mientras el último comentario del médico le daba vueltas en la mente. Esa era su nueva vida, salió del hospital sin ninguna expresión en el rostro, a partir de ese momento ya nada sería igual.

 

En “la puerta 26” se narrarán pequeños relatos de portadores del VIH en Culiacán, cuyas vidas cambiaron de manera inesperada y nos comparten sus relatos para hacer conciencia sobre esta problemática que silenciosamente acaba con la vida de millones de personas alrededor del mundo.

* Los nombres y escenarios de este relato han sido cambiados para proteger la integridad de quienes nos brindaron su testimonio.

 


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