Observatorio | El fiscal no debe implorar. Gestionar y convencer, sí

Observatorio | El fiscal no debe implorar. Gestionar y convencer, sí

La recién otorgada autonomía de la Fiscalía General de Sinaloa empequeñece cuando tiene que suplicar por recursos públicos que le permitan una mayor eficiencia en el combate al delito. Con esa rienda presupuestal que le imponen los poderes Ejecutivo y Legislativo se pone en entredicho la independencia del órgano de procuración de justicia. 

A no ser que el Gobernador Quirino Ordaz Coppel y el Congreso del Estado estén ajenos a la situación de violencia, cuya más reciente expresión en Culiacán es el ataque a empleados del bar Reyes que colaboraban con la investigación sobre otro atentado ocurrido en el mismo lugar hace un mes, entonces al fiscal solo le queda el recurso de implorar.

Sin embargo, la sangre de inocentes derramada es suficiente justificante para que Juan José Ríos Estavillo en vez de pedir “de favor” que le asignen más presupuesto, se aboque a presentar un proyecto de gasto que garantice a los sinaloenses que con tal inversión pública crecerá la eficacia de la Fiscalía.

Tal vez tenga que ser el doble, o más, de los recursos ejercidos en 2017, pero si los sustenta de acuerdo a las necesidades de la recién creada Fiscalía, el Gobernador y el Congreso tendrán que ceder, sobre todo si la dependencia ofrece resultados medibles en lo que respecta al abatimiento de la impunidad.

Los dos poderes tienen la responsabilidad de dotar a la FGE de los medios necesarios para que funcione conforme al espíritu que inspiró su creación. En los 50 mil millones de pesos que se proyectan ejercer en 2018 el tema de combate a la impunidad debe motivar un análisis a fondo que repare en la violencia que cada día les pega más cerca a las familias sinaloenses.

Es un hecho que la nueva estructura operativa de la Fiscalía carece del puntal financiero para sostenerla firme. La mutación de Procuraduría General de Justicia del Estado a una institución no subordinada al Gobernador en turno será imperfecta en tanto en el Presupuesto de Egresos de 2018 se le emancipe económicamente.

Dentro de la Fiscalía es un secreto a voces que las diferentes áreas son sometidas a condiciones de funcionamiento de exageradas exigencias y magro apoyo presupuestal. El Ministerio Público, las unidades especiales, los departamentos de criminalística y de integración de carpetas de investigación se han vuelto una carga laboral agobiante, con retribuciones al recurso humano cada vez más castigadas.

Y estas son razones para convencer, no para rogar. Ordaz Coppel y la 62 Legislatura son parte de Sinaloa, conocen el lastre delictivo, constitucionalmente están obligados a velar por la tranquilidad de los ciudadanos. Entonces son destinatarios directos de la exigencia social por estrategias, recursos y voluntades a favor de la seguridad pública.

Y sí. Más allá de las críticas por el bajo desempeño de la FGE, tiene razón Ríos Estavillo al demandar más dinero para echar a andar el elefante blanco que recibió y que en los anteriores sexenios se entretuvo en contar las muertes violentas, no en resolverlas.

Re-verso

Pregunten a su conciencia,

Al repartir el dinero,

¿Dejamos de la delincuencia,

A Sinaloa prisionero?

Pérdida de confianza

De confirmarse que los dos trabajadores del bar Reyes que fueron asesinados el 10 de noviembre fungían como testigos en la investigación del homicidio de una mujer que sucedió en el mismo antro el 12 de octubre ¿con qué derecho la Fiscalía va a pedir a los ciudadanos que coadyuven en investigaciones si no da garantías para hacerlo? ¿O se está filtrando información desde adentro sobre el desarrollo de las indagatorias?


¿Tienes una denuncia? | Hazla en ESPEJO:

Si cuentas con fotografías o videos de interés público, compártelos con nuestros lectores. Envíalos al correo electrónico: [email protected]