OBSERVATORIO | ‘Rusiagate’ salpica a Sinaloa. Córdova suplantó al Codesin

OBSERVATORIO | ‘Rusiagate’ salpica a Sinaloa. Córdova suplantó al Codesin

No es la primera vez, y tal vez ni la última, que Francisco Córdova Celaya involucre en situaciones incómodas al gobierno de Quirino Ordaz Coppel, como lo hizo al acordar y firmar a nombre del Consejo para el Desarrollo Económico de Sinaloa el contrato con la empresa Mercury Public Afairs, teóricamente para promocionar una mejor imagen del estado en el extranjero. 

Lo malicioso es que Córdova, coordinador de proyectos estratégicos y relaciones internacionales del Gobierno de Sinaloa, no es integrante del Codesin y por lo tanto carece de facultades para realizar transacciones representando a esta instancia no gubernamental.

Lo hizo, sin embargo, salpicando al gobierno de Ordaz Coppel con el escándalo que se ventila en tribunales de Estados Unidos y que podría costarle el cargo al presidente de aquel país, Donald Trump. Nada más y nada menos que el “Rusiagate”, concerniente a la injerencia de partidos rusos y ucranianos para apoyar el ascenso del magnate estadounidense a la Casa Blanca.

La historia del contrato con Mercury ya había removido sospechas al interior del Gobierno del Estado por la manera sórdida en que se efectuó. En junio Córdova Celaya empezó acercamientos con integrantes del Codesin para hacerles ver las bondades de trabajar con la empresa extranjera de consultoría y trató de trasladarles el pago de 25 mil dólares mensuales.

Había prisa y un marcado interés en concretar este trato de parte de quien fuera Secretario de Seguridad Pública y Secretario de Turismo durante el sexenio anterior, el de Mario López Valdez. Enseguida se supo que Córdova Celaya ya lo había firmado desde un mes antes, suplantando la representación del Codesin.

Lo anterior irritó a los consejeros del Codesin y se lo hicieron saber al gobernador. Córdova ni es parte de las dependencias estatales que conforman el pleno del Consejo y si lo fuera estaría imposibilitado a asumir acuerdos sin la aprobación de la mayoría. Y se supone que a raíz de que se detectó y denunció lo anómalo del contrato con Mercury este quedó sin efectos legales.

El gobernador empieza a pagar el costo político por haber rescatado a este malovista para integrarlo a su gabinete. Hace algunas semanas, al descubrirse que en 2016 la Secretaría de Turismo falseó datos sobre la inversión para lavar la imagen del estado en el extranjero, Córdova Celaya salió ileso y en su lugar fue sacrificado Rafael Lizárraga Favela, precisamente quien detectó y denunció el mal uso de recursos públicos.

Al margen de que Córdova Celaya sea el mejor publicista de sí mismo, desde su llegada a Sinaloa en 2011 no existe evidencia alguna de que haya dejado buenas cuentas en su paso por la administración pública estatal. Es un maestro de la simulación, sibarita del poder, que se mueve como tiburón en las aguas negras de los intereses en turno.

Pero ahora es al gobernador Ordaz Coppel al que Córdova ha metido en un brete de doble filo. Mientras en Estados Unidos la justicia desenreda la madeja del complot político entre Donald Trump y Vladimir Putin, del cual es parte Mercury Public Afaris, en Sinaloa se ha dañado al Codesin con la suplantación de funciones y la mancha del “Rusiagate”.

 

Re-verso 

Córdova, por chapucero,

Tendrá que regresar ahora,

En un camión pasajero,

De esos que van pa’ Sonora.

 

Las aguas turbias 

En la era de Sebastián Zamudio el PAN no levanta en Sinaloa. ¿Cómo ha de elevarse si la levadura de la confrontación lo aplasta debido a un manejo mafioso del partido que un día, dirá la efeméride, fue gobierno y segunda fuerza política? La frustrada elección de dirigencia juvenil acabó ayer de disminuirlo.

 


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