Un ‘junkie’ de la música | ¿El reggaepunkrock?

Un ‘junkie’ de la música | ¿El reggaepunkrock?

Lo escuchas en el carro que cruza la calle, en la fiesta al lado de tu casa, en la kermés de la escuela, la posada de la oficina y hasta en los eventos políticos; el reggaetón está en todos lados, es ese bebé que llora sin poder callarlo con nada. Algunos lo odian y otros la ensalzan, pero de una cosa estemos seguros: ese estilo de música llegó para quedarse nos guste o no.

Pero el reguetón no es tan nuevo como muchos pensaríamos; quizá en sus formas actuales y masivas lo sea, pero este género tiene picando piedra por más de 40 años y vale la pena preguntarse qué tiene esta música maquiavélica y retumbante que taladra en lo más profundo de nuestra cabeza para hacer que reneguemos de ella o comencemos a bailarla.

La DJ colombiana, diseñadora y nueva reina del reguetón, Rosa Pistolas, atiende una entrevista donde la cuestionan si considera a su música como el punk rock de Latinoamérica, a lo cual ella responde: “En el reguetón estamos expresando todas esas cosas de las que nadie quiere hablar. Se está hablando de cosas políticas, sociales, de violencia, de sexo, de lo transgresor”.

Después de leer toda la entrevista que le hace El País, analicé las similitudes entre los dos géneros musicales y coincido que comparten un mismo ethos: sé honesto y hazlo tú mismo. Más allá de los temas sociales y culturales que relate la música, todos coincidimos que el reguetón está en todas partes, pero primero examinemos su historia.

El caliente ritmo del reggae gigantón —como algunos aseguran que se acuñó el termino—, finca sus raíces en la década de los 70 en Panamá, con la combinación del reggae jamaiquino con el hip hop estadounidense, además de otros ritmos latinos como la salsa, el merengue, entre otros.

¿Cómo algo tan crudo y subversivo ha alcanzado tanta popularidad en las masas? Productores.

En el documental La Clave —muy recomendado— se narra la historia del reguetón a partir de su herencia salsera y cómo precursores de la talla de Tego Calderón, Voltio, Eddie Dee, Héctor El Father, Ismael Miranda, Andy Montañez, Vico C, Roberto Rohena y El General, acuñaron un estilo que sentó los precedentes para que otros como Daddy Yankee, Don Omar, Wisin & Yandel, J Valvin, Nicky Jam y Maluma hicieran de las suyas en su intento por conquistar los estadios.

Antes de todo este revuelo, recuerdo en los 80 haber bailado al ritmo del panameño El General, quien estando en el punto más álgido de su carrera, sorprendió a chicos y grandes; y estresó a mamás y abuelas al escucharlo cantar Te ves buena, parece una botea de Coca-Cola. En aquel momento era algo considerado inusual y altanero, pero también lo fue la lambada y el baile de caballito. El baile representa el lado físico de la música pero la lírica es la parte que impacta en mayor medida en el inconsciente.

Las cosas que se plasman en las letras de las canciones son un reflejo de la cultura misma y encapsulan en dosis de tres minutos, historias que todos los días suceden en nuestra casa, escuela, o trabajo.

Volviendo a escudriñar en mi memoria, recuerdo a mi madre decirme que le bajara a esa música que yo escuchaba (punk rock) porque parecía una pelea de perros —ese cliché—. En realidad ella tenía razón, esos berridos que salían de las bocinas colgadas del techo de mi cuarto eran rabia, euforia, depresión y ansiedad; pero también eran protesta, política, esperanza y libertad. Aprendí más de política con la música que en la escuela.

Yo no soy militante acérrimo de ningún género musical, en general me gusta la música que me hace sentir cosas —lo cual pasa casi siempre— ya sea de un género que me guste o no. Como melómano siento la responsabilidad de estudiar la esencia de cada canción antes de emitir cualquier comentario sin fundamento. Con esto en mente, ahora puedo decir con toda franqueza que admiro el reguetón y a algunos de sus exponentes, lo real, lo honesto.

 

Quizá algunos lo entendamos y otros no; la verdad eso no importa.Lo que es realmente rico es el ejercicio libertario; tener la autonomía de hacer lo que te gusta es la filosofía necesaria para experimentar todo en la vida, más allá de la música que escuchas o tocas, es un vehículo más de autoexpresión. DIY.


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