¿Día de qué? | El verdadero origen de las tradiciones navideñas

¿Día de qué? | El verdadero origen de las tradiciones navideñas

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La iglesia aprovechó la cercanía de la fiesta judía de las luces y las celebraciones paganas del solsticio de invierno para darles un sentido cristiano y ‘dedicar un tiempo a profundizar, contemplar y asimilar el Misterio de la Encarnación del Hijo de Dios’.

En una celebración que conjunta el acercamiento familiar con la religión y el consumismo desenfrenado, la Navidad  supone un tiempo de preparación para recibir a Cristo, rectificar y renovar el compromiso de seguirlo.

Sin embargo la Navidad, una de las tres celebraciones más importantes del cristianismo junto a la Pascua y Pentecostés, tiene su origen en celebraciones paganas que han sido aprovechadas por el cristianismo y de las cuales surgen algunas de las más conocidas tradiciones que continuamos celebrando hasta el día de hoy.

 

Historia de las costumbres navideñas

El nacimiento de Jesús: a pesar de que el nacimiento de Jesús de Nazaret no está registrado en la Biblia, el 25 de diciembre es una fecha significativa para los pueblos de la antigüedad que celebraban el solsticio de invierno en el hemisferio norte desde el 21 de diciembre. Tomando esto en cuenta, la adopción del 25 de diciembre se inició en el año 221. “El primer testimonio indirecto de que la natividad de Cristo fuese el 25 de diciembre lo ofrece Sexto Julio Africano el año 221. La primera referencia directa de su celebración es la del calendario litúrgico filocaliano del año 354”, señalan al respecto documentos elaborados por profesores de Teología de la Universidad de Navarra.

Regalos, banquetes y fiestas: “Las Saturnales, fiestas romanas que se celebraban a mediados de diciembre, sentaron en muchos aspectos el modelo para el jolgorio navideño. De ellas se tomaron, por ejemplo, los banquetes, la entrega de regalos y el encendido de velas”, señala la Encyclopedia Americana.

Luces navideñas: documentado en la Encyclopedia of Religion, se dice que las familias europeas decoraban sus hogares con luces y hojas perennes de todo tipo para celebrar el solsticio de invierno y para protegerse de los malos espíritus.

Adornos de acebo y muérdago: sobre esta tradición, la Encyclopedia Americana señala que “los druidas atribuían poderes mágicos al muérdago en particular. Las hojas de acebo eran veneradas como una promesa del retorno del Sol”.

Árbol de Navidad: el culto a los árboles era común entre los europeos paganos y sobrevivió a la conversión de estos al cristianismo. Una de las prácticas derivadas de este culto es “colocar un árbol de Navidad a la entrada o en el interior de la casa durante la fiesta invernal”, señala la  Encyclopædia Britannica.

 


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