Los cuentos de Chema Rincón | Carta a Santa

Los cuentos de Chema Rincón | Carta a Santa

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Estimado don Santa Claus:

Mire cabrón… me habrá pasado de todo en esta vida, pero si hay algo que la vida me ha dejado bien en claro es que las palabras de mi madre siempre dicen la verdad. Nomás por eso yo sigo creyendo en que usted está pendiente de cómo se porta cada quien y dependiendo de eso le trae o no regalos a las personas.

Y ni para qué le intento echar mentiras, ¿verdad? Pero guache esto: mis primeras navidades que me escapé de mi casa no me trajo nada porque yo dejé solos a mis papás con mis hermanos. Después, dejó de darme regalos porque empecé a vender drogas a la raza; luego ya no me tocaron regalos por desaparecer a dos o tres carajos, pero estos dos años que me la he pasado guardado, mi cártel se deshizo, cada vez hay menos muertos y movemos muy poquita droga. Y sí, la neta me escapé del bote y me dejé agarrar… para que vea que sí he cambiado.

A parte no debe olvidar todo lo que hice por ayudarlo. Cuando supe que usted no podía llegar a los ranchitos de la sierra del Triángulo Dorado, fui yo quien consoló a los morritos y les llevé pelotas, carritos, muñecas, cobijas y suéteres para que no se quedaran con las manos vacías en las navidades.

Pero no nomás es eso. Desde que me trajeron a una cárcel gringa me la he rifado. Mire bien: desde antes que me mandaran a estos rumbos, yo no me presté a corrupciones, he cooperado muchas veces cuando me han pedido información y hasta le presté dinero a la prisión para mejorar unos detallitos. Y le prometo que cuando me devuelvan la lana, voy a usar los intereses que cobré para mejorarle la capilla a su otro compa del cielo: San Malverde.

Vamos yendo sobre lo importante: si decide traerme algo le quiero pedir unas cositas. Me urge que mate o desaparezca al méndigo encargado de la prisión; me trae bien cortito con las visitas y no me deja meter tele o radios a esta jaula, también le voy a pedir de favor que ilumine a mis hijos, pues les están chingando la plaza y se me hace que la van a perder. Y la tercera y última cosa es un recetario a los encargados de la cocina. ¡De plano no les salen ni los frijolitos puercos!

Si se anima a visitarme y se la hacen de pedo, no se me agüite, espérese a las tres de la mañana, a esas horas siempre hay un guardia que se llama John y me da chance de salir al aire libre a fumar o me da chance de escuchar corridos unos minutos y una vez dejó entrar a mi mujer. Así que tráigase unos veinte dólares y con eso el buen John le hace el paro. Espero poder verlo por aquí don Santa. La neta sí me la he rifado este año y después de tanto tiempo sin sus visitas, creo que ya me caería muy bien que se diera una vueltecita. Por aquí nos vemos entonces la madrugada del veinticinco, hágame un paro y dígale a su compa San Malverde que no deje de bendecirme a mis hijos y empleados que quedaron sin líder.

Saludos.

El Quino, exlíder del cártel de Tacuilola.

 


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