Lupita, más viva que nunca | ¡Ahí vienen las novias!

Con el afán de mantener viva la leyenda y preservar el legado de uno de los personajes más entrañables de Culiacán, un colectivo de mujeres culichis tomó las calles del centro de la ciudad para recrear el recorrido que día con día realizaba Guadalupe Leyva en busca del Tesoro de la Divina Gracia. El cariño de los culiacanenses por Lupita se manifestó en aplausos, fotografías, piropos y sonrisas para las mujeres, que ataviadas de novias trajeron de vuelta la nostalgia del recuerdo de Lupita, la Novia de Culiacán.

Los pasados días nublados y de ligeras lloviznas se fueron, dejando un cielo limpio y azul, como si la naturaleza cobijara el regreso de Lupita a las escalinatas de Catedral. Una a una fueron llegando las novias, desde las más pequeñas hasta las que coincidieron en vida con la Novia de Culiacán. Memoriosas, con mucha convicción y orgullosas del vestido que portaban, se fueron reportando con María Romero, la anfitriona de este festival que momentos más tarde convertiría el bullicio del centro en una fiesta.

Se escucharon los tacones estrellarse sobre adoquines y la música sonó para dar paso al número de baile que un grupo de pequeñas coordinó para abrir el evento, ese fue el llamado para los clics y los flashes de las cámaras que centraron sus lentes en el festival. “¿Qué es esto?, ¿de qué se trata?”, preguntaban los transeúntes mientras los murmullos de la gente se combinaban con la pista que las niñas interpretaban para dar la respuesta: es por Lupita, La novia de Culiacán.

Acabado el baile comenzó el recorrido, entre chiflidos y la potencia de los claxons de los autos que se detuvieron en la Obregón para dar el paso a las casaderas; así tomaron el centro y el centro las tomó a ellas, ansioso de ver en sus rostros de nuevo a Lupita. A medida que avanzaban, la tecnología se fusionó con la leyenda, selfies, fotos panorámicas, transmisiones en vivo. Nadie las esperaba, pero todos las recibieron.

Al llegar al mercado se escuchó con algarabía ¡ahí vienen las novias! y mientras ellas se acomodaban para la foto grupal, la música de banda comenzó a amenizar el recorrido, que ahora se apropiaría del Garmendia. Es imposible no sentirse orgulloso de ser sinaloense al escuchar la tambora, es como si el latido del corazón se fusionara con el ritmo de la tuba y los clarinetes, ese sentimiento se apodero de los pasillos del mercado, mientras las novias saludaban a los comerciantes y a los compradores, mientras bailaban y contaban parte de la leyenda que casi todos conocemos.

¡Me les caso!, ese fue el grito de uno de los muchos hombres que se quedaron maravillados al ver a las bellas novias tomar de nuevo las calles, ahora con rumbo al santuario, mientras la temperatura iba subiendo y el sol iluminaba sus rostros, protegidos por velos, lente oscuro y labial carmesí.

Ya en el santuario se reunió el colectivo, un poco cansadas pero con la convicción de recordar a Lupita como misionera. Tomaron un poco de aire y se dirigieron a la plazuela Rosales, donde las esperaba un refrigerio y un merecido descanso para disfrutar de la música de banda.

El regreso fue ameno y en silencio, impactando al centro, a las personas que realizaban las compras navideñas, o salían del trabajo rumbo a casa. Había un poco de melancolía en medio del desfile de las novias, de este pequeño carnaval que le recordó a los culichis que la historia de la ciudad aún se sigue escribiendo.

PARA SABER:
María Romero ha venido realizando este recorrido para homenajear a la mujer culichi y a la historia de la ciudad, a través del personaje que simboliza Guadalupe Leyva Flores por más de 20 años. Cada 22 de diciembre, las novias toman el centro y convierten en fiesta a la leyenda más pura e íntegra de la ciudad: Lupita, La novia de Culiacán.


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