‘Lupita’ no estaba loca, ni era novia | La verdad sobre la novia de Culiacán

‘Lupita’ no estaba loca, ni era novia | La verdad sobre la novia de Culiacán

Dicen que los mexicanos somos buenos para imaginar, que el que no le quita, le pone, y lo que no saben, lo inventan. Es quizás de esta forma que la leyenda más entrañable de la ciudad de Culiacán tomó forma y se convirtió en un ícono que ahora es representativo de la capital sinaloense en el mundo.

La idea de que Lupita, La novia de Culiacán, perdió a su amor el día de su boda por un arranque de celos de un amigo cercano a la pareja, podría ser una construcción que los culichis cimentaron con el propósito de volver la historia más romántica. En el libro El tesoro de la divina gracia de Ulises Cisneros, la verdad sobre los orígenes del mítico personaje de Culiacán ha sido revelada.

A través de un esfuerzo de la artista visual María Romero y Grupo Horma, el libro para colorear La novia de Culiacán, Ni loca, ni novia: Misionera, la historia contada por Cisneros es presentada de una manera amena y bellamente ilustrada, con el fin de volver real a la mujer que dejó atrás todo con el fin de cumplir con su misión de vida.

Guadalupe Leyva tenía 45 años cuando vivía con su esposo y cuatro hijos en San Lorenzo el Viejo al Noroeste de Sinaloa.

Pasando el año de 1944, Guadalupe, a unos días de haber dado a luz, perdió a su única hija debido a una infección de tétanos en el cordón umbilical.

En 1949, Guadalupe y su familia tuvieron que migrar a Las Higueras de Zaragoza, dejaron sus bienes, recuerdos y muertos flotando en un pueblo arrasado por los deslaves causados por una lluvia torrencial. Para entonces, Guadalupe comenzaba a experimentar trastornos hormonales que fueron asociados a desórdenes mentales. La llevaron con yerberas y curanderos pero no mejoró.

Tras los frecuentes episodios nerviosos de Guadalupe, la familia hizo intentos desesperados por ayudarla llevándola a sesiones espiritistas. Fue ahí donde recibió la encomienda de la Virgen de Guadalupe: recuperar El tesoro de la divina gracia, misión que comunica inmediatamente a su familia.

Comprometida con la misión, aprendió a leer y escribir… Ni el párroco, ni su familia la apoyaron en la difícil tarea de emprender su misión. Decidida, Guadalupe escapa de casa y en su camino se encuentra con un camionero que le ayuda a salir de Las Higueras. Gracias a su tenacidad, Lupita logra llegar a la Catedral de Culiacán.

De ahí en adelante, por más de 30 años, Lupita vivió en el Hospital del Carmen, cercano a la Catedral, donde acudió todos los días a rezar. La encomienda de la virgen fue precisa: debía vestir siempre de blanco para mostrar la pureza de su alma.

Guadalupe Leyva murió en 1982 con el deseo de ir a Roma y pedirle al Santo Padre recuperar el Tesoro de la divina gracia. Pero solo llegó hasta Culiacán. Ahí hizo suya la capital sinaloense y esta la correspondió consagrándola como la novia de Culiacán…

Fragmento del libro La Novia de Culiacán, ni loca, ni novia: misionera.

 

De la mano de Marcos Barenque Jarquín y un vasto equipo de diseñadores, ilustradores y adaptadores, María Romero presentó un libro lleno de verdades que despejarán todas las lecturas erróneas de la figura de Guadalupe Leyva Flores, para seguir escribiendo la leyenda de manera veraz y con cimientos fuertes, a través del performance que se celebra anualmente en honor a la leyenda más importante de Culiacán.

 

 

 

PARA SABER:

El libro tendrá un precio especial de 80 pesos hasta el día 22 de diciembre y posteriormente costará 150 pesos para todo el público. Podrá ser encontrado en en estudio fotográfico de Lucy Serrano, ubicado en la calle Rafael Buelna.

 


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