Zona chilanga | Desde el sur hasta Tepito… (Parte I)

Zona chilanga | Desde el sur hasta Tepito… (Parte I)

No te quedó otra que visitar el DF. Ya sin remedio decides esperar a Semana Santa pues te dijeron que es la mejor época: poca gente —¿?—. Mmm, ¡qué va!, ni te ilusiones “un hormiguero no tiene tanto animal”. No importa la fecha, así que no la pierdas y caile este diciembre, que el frío tiene su caótico encanto.

Si lo tuyo no son las escuelas y esas cosas molestosas, por caridad, aunque sea de pasadita no dejes de visitar Ciudad Universitaria, de la UNAM. Mira que con eso podrás vociferar que conociste un sitio que fue nombrado patrimonio de la humanidad por la UNESCO; a quienes no sepan qué es eso, les dices que lo busquen en Wikipedia —tampoco tienes que angustiarte. Te tomas la selfis en el Estadio Universitario y les escupes que es el sitio que albergó las Olimpiadas del 68 —si alguien te sale con la sangronada de que fue el evento de la ignominia, no les hagas caso y disfruta. Allí también te tomas otra selfis y a lo que sigue.

Y lo que sigue es un pasón por la Cineteca; eliges al azar —igual la peli se pasa de alternativa y sales con canijo dolor de cabeza—, pero no olvides que en el fondo de la foto tiene que verse el nombre Cineteca Nacional. Para terminar el recorrido cultural te pasas por la Roma y luego por la Condesa —si puedes, no olvides tu onda hípster y tus tenis cómodos para recorrerlas en bicicleta. Se sugiere terminar el día en un café de banqueta —aunque te pidas una chela; hay que dejar claro de dónde somos, que chingao.

Hasta allí vamos bien, peeeeero no debes olvidar: taca ta tan… Tepito. Al carajo toda la pose —allí no te tomes la selfis; además no les gustan los curiosos, y te la pueden aplicar si te pasas de turista— Muévete con confianza, aunque sin abusar, porque más que delincuencia, inseguridad, mercado negro, fayuca y piratería, Tepito es un lugar repleto de historias. Un barrio bravo, sí, y que ha permanecido como un icónico sitio donde todo puede ocurrir, también, pero nada como Tepito para quitarnos todas las máscaras.

¿Quién no sabe algo de ese barrio?, tan familiar es que la primera cara que puedes encontrarte es la de Armando Ramírez, ¿que no lo conoces? —allí sí, te arrancas y compras Chin chin el teporocho y te la lees en tres patadas. Al que sí reconocerás, seguro, es a Daniel Jiménez Cacho por Crónica de castas, ¿que no la has visto?, ahí sí ni cómo ayudarte, te la compras pirata —allí mismo— y le ves de corridito. Apenas esas dos probaditas y tendrás una idea más clara del misterioso barrio. Y ojo, que no te salga lo naco y te pase como a mí, que al recibir a mis primeros vacacionistas lo primero que les advertí fue: “Los llevo a todos lados menos a Tepito”.

La tía Juana ta bien sin novedá. Los apapacha y le sigue con esta historia tepitera.


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