El análisis de Imelda Castro Castro | 2018 y los donantes de voto útil

El análisis de Imelda Castro Castro | 2018 y los donantes de voto útil

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En medio de la incertidumbre natural en que se desenvuelve el proceso electoral de 2018, es interesante ver cómo se van esclareciendo importantes rasgos que van configurando los nuevos escenarios.

Una certeza es que ya se han integrado todos los partidos nacionales a las tres coaliciones electorales que han de competir por la silla presidencial, y que a pesar de las apariencias de contradicciones y confusiones ideológicas, que se cuestiona a cada una de aquellas, la realidad es que lo que está en juego es la hegemonía que tienen los diversos programas y principios de los partidos que se funden en cada acuerdo de coalición electoral.

Por ello resulta claro que la derecha panista lleva de acompañantes a dos partidos, PRD y MC, que se habían colocado en el campo de la izquierda. En contraparte, la izquierda encabezada por el lopezobradorismo, dígase Morena, lleva entre uno de sus aliados, además del PT, a un partido ideológicamente ubicado en la derecha, como lo es el PES.

En lo que no hay duda es que habrá una plataforma electoral de derecha y otra de izquierda, las dos con sus matices propios que impone la realidad del país.

Y en un tercer eje está el PRI también con dos partidos aliados ya conocidos, haciendo una suerte de centro-derecha. Por cierto, con fuertes problemas desde el arranque de la competencia.

Desde hace más de dos décadas, con excepción de la de 1994 de circunstancias extremas por el magnicidio del candidato del partido gobernante, las elecciones presidenciales se deciden entre dos contendientes; hay una tercera fuerza electoral que se convierte en donante de voto útil y 2018 no será la excepción.

Queda claro también que como en las dos últimas elecciones presidenciales (2006 y 2012) ya está perfilada la repetición de uno de los finalistas, Andrés Manuel López Obrador. De ahí que se advierta que la suerte de este va a depender de quién de los otros dos contendientes se acerque más, para irse convirtiendo en el segundo finalista de esta contienda. Por el momento, no está claro si será Ricardo Anaya o José Antonio Meade quien lo logrará.

Si nuestro aprendizaje acerca de estos procesos electorales es correcto, tendríamos que concluir que le favorece más a Andrés Manuel López Obrador rivalizar con el candidato del PAN en la última etapa, ya que cuando el PRI se va a tercer lugar se puede convertir en una poderosa fuente donante de voto útil, que podría decidir la contienda a favor de AMLO, como hemos dicho, único finalista permanente en las dos últimas elecciones presidenciales.

Veremos cómo evoluciona el proceso electoral que camina ya hacia la etapa intermedia, una vez que concluya, el próximo mes, la llamada precampaña de candidato único en las diferentes coaliciones, para saber con quién rivalizará el actual puntero electoral.

En la anterior entrega comentamos que si a Osorio Chong no le favorecía la decisión de la candidatura presidencial, el PRI se vería en mayores problemas para lograr la unidad. Dicha variable continúa presente. La candidatura de Meade no ha agregado competitividad a su coalición, pues la mantiene en la tercera posición, después de un mes y medio del anuncio.

Veremos dijo el ciego.

 


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