La dama de Frankenstein a doscientos años del monstruo

La dama de Frankenstein a doscientos años del monstruo

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“El poder de invención consiste en la capacidad de dominar las posibilidades de un tema y en el poder de moldear y adaptar las ideas con él relacionadas”.

—Mary Shelley.

A los dieciséis años se fugó con su amante, el poeta Percy Bysshe Shelley, a los diecisiete perdió a su hija nacida en forma prematura, a los dieciocho empieza a escribir la novela que la hará inmortal, la cual concluye cuando tiene diecinueve. Y en enero de 1818, a los veinte años, publica Frankenstein.

Mary Shelley fue hija del filósofo político William Godwin y de la feminista Mary Wollstonecraft, quien falleció poco después de haberla dado a luz en 1797. La pequeña Mary fue criada por Godwin, quien le dio una educación informal, extensa y liberal. Cuando tenía cuatro años, su padre se casó de nuevo, lo que ocasionó que llevara una relación problemática con su madrastra.

Su padre la describió a los quince años como “singularmente valiente, algo imperiosa y activa de mente. Su deseo de conocimiento es grande, y su perseverancia en todo lo que emprende es casi invencible”. Tal vez fueran estas las cualidades que hicieron que Percy Shelley se enamorara de ella en 1814 y ella de él, para disgusto de su padre.

P.B. Shelley estaba casado, aunque separado de su mujer embarazada, lo que no impidió a los amantes huir a Francia. Regresaron por falta de recursos pero siguieron viviendo juntos en casa de una hermanastra de Mary. Fue durante ese viaje que se embarazó y en 1815 dio a luz a una hija prematura que falleció a las pocas semanas, sumiendo a Mary en depresión.

Pero se recuperó y en 1816 tuvo otro hijo con el poeta, a quien llamaron William. Además sus finanzas mejoraron al heredar Shelley de su abuelo. Eso les permitió viajar a Suiza a pasar el verano con su amigo, el también poeta, Lord Byron, quien había rentado la Villa Diodati, cerca del lago de Ginebra.

Los días en la villa fueron fríos y lluviosos e impedían las actividades en el lago. Para entretenerse, los amigos empezaron a contar historias de fantasmas frente a la chimenea de la casa. Byron lanzó un reto para que cada uno escribiera un relato sobrenatural. Los días pasaron y Mary no tenía idea sobre qué escribir. Y entonces, a mediados de junio, tuvo una pesadilla.

Ilustración por Bernie Wrightson.

“Vi al pálido estudiante de artes impías arrodillarse junto a la cosa que había creado. Vi el horrible fantasma de un hombre y luego, por obra de algún poderoso motor, dar señales de vida y agitarse con un movimiento intranquilo, casi el de un ser vivo. Debe ser espantoso, porque supremo espanto sería el efecto de cualquier esfuerzo humano para remedar el estupendo mecanismo del Creador del mundo”.

Su esposo la animó a escribir la historia. Frankenstein o El moderno Prometeo, apareció en enero de 1818 en tres volúmenes publicados por Lackington y Compañía, con un tiraje de quinientos ejemplares y cada juego de tres libros con un precio de diez chelines y seis peniques. Después de deducir los gastos de impresión, la participación de Mary Shelley fue de un tercio de las ganancias, que llegaron a cuarenta y un libras, trece chelines y diez peniques.

Como dice el académico Charles Robinson: “Ella comenzó esa novela como Mary Godwin en junio de 1816 cuando tenía dieciocho años, y la terminó como Mary Shelley en abril/mayo de 1817, cuando tenía diecinueve (se había casado con Percy Bysshe Shelley el 30 de diciembre de 1816 después de que su primera esposa se suicidara) y lo publicó de forma anónima el 1 de enero de 1818 cuando tenía veinte”.

Frankenstein tuvo una recepción mixta. Algunos críticos reclamaron que el autor fuera mujer. La revista Crítica Británica dijo: “El escritor de la misma es, entendemos, una mujer, esto es una agravante a lo que es la falla predominante de la novela, pero si nuestra autora puede olvidar la gentileza de su sexo, no es razón por la que nosotros deberíamos hacerlo; y por lo tanto, descartaremos la novela sin más comentarios”. Por otro lado, el autor de Ivanhoe, sir Walter Scott, al escribir en la revista Blackwood de Edimburgo, felicitó “al genio original del autor”.

Al haberse publicado en forma anónima, existieron especulaciones sobre la identidad del autor. Muchos dudaron que Mary fuera la escritora de la novela y atribuían el mérito a su marido. Aunque por lo general se reconoce que P.B. Shelley editó algunas partes del texto original, la hipótesis que lo reconoce como el escritor terminó de venirse abajo en 2013 cuando se subastó un ejemplar de la primera edición dedicado a Lord Byron “por el autor”. La letra fue autentificada como la de Mary Wollstonecraft Shelley.

Mary enviudó a los veinticuatro años, cuando Percy falleció en 1822 al ahogarse durante una tormenta en Italia, donde se encontraba con su familia. La segunda edición de Frankenstein fue publicada en 1823 y fue supervisada por el papá de Mary Shelley. Por primera vez, la portada la acredita como autora del libro. Mary aún se encontraba en Italia.

En 1831 se lanza una tercera edición, la más conocida. Mary introdujo algunos cambios y aclaró las cosas en el prefacio: “Ciertamente, no le debo a mi marido la sugerencia de ningún episodio, ni siquiera de una guía en las emociones, y sin embargo, si no hubiera sido por su estímulo, esta historia nunca habría adquirido la forma con la cual se presentó al mundo”.

Ilustración por Bernie Wrightson.

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