¿Dos litros de agua al día? | Te sorprenderá lo que la ciencia ha descubierto

¿Dos litros de agua al día? | Te sorprenderá lo que la ciencia ha descubierto

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¿Cuánta agua debemos beber al día? La recomendación típica siempre han sido dos litros u ocho vasos. Sin embargo, un equipo de investigadores ha descubierto que esto no es universalmente aplicable.

Los problemas de seguir al pie de la letra la regla de los ocho vasos es que estos no presentan la misma cantidad de mililitros en todos los casos. Cambiar esa medida tan difusa por litros tampoco es especialmente intuitivo ni útil ya que no aplica de la misma manera ni en verano, ni si se trata de personas que hacen ejercicio o practican algún deporte, tampoco si son una persona de 80 años con problemas de riñón, por ejemplo.

 

Todo en exceso hace daño

Aunque suene increíble, el agua también puede ser tóxica para nuestro organismo en grandes dosis. El agua afecta al organismo a nivel celular. Si se ingiere demasiada agua de golpe, o en lapsos de tiempo muy cortos, y los riñones no son capaces de procesarla, el cuerpo la almacena en los tejidos. En la mayor parte de las zonas, las células tienen espacio para expandirse tras absorber el exceso de agua, pero el cerebro no es una de ellas. El exceso puede producir un edema cerebral. Es un caso extremo, pero ya ha pasado en adultos.

El exceso de agua provoca hiponatremia, o sea, déficit de sodio en nuestro organismo. El sodio es un electrolito importante, y su pérdida provoca pérdida del apetito, apatía, náuseas o mareos. De hecho la hiponatremia es el trastorno electrolítico más común en el ser humano. Su frecuencia es mayor en mujeres, ancianos y pacientes hospitalizados.

 

La clave está en tu garganta

El estudio ha descubierto que al igual que se siente sed cuando falta agua, el organismo reacciona rechazándola cuando ya se tiene demasiada.

Concretamente, la garganta se contrae cuando hemos bebido demasiado, lo que provoca que sea mucho más difícil tragar líquido. El cambio en la garganta se une a la inhibición del reflejo de tragar en el cerebro.

Si llevamos tanto tiempo bebiendo que nuestra garganta se cierra y tenemos que forzarla para seguir bebiendo probablemente es buena idea parar. Ya tenemos suficiente agua.

 


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