Historias de histeria | En la mira del tráfico

Historias de histeria | En la mira del tráfico

Compartir:

En la ciudad de Culiacán, los altos niveles de violencia han propiciado una grave descomposición social que se traduce en hechos que parecen sacados de relatos de terror, relatos que han trascendido la fantasía y se han convertido en el día a día de los habitantes de la urbe. En historias de histeria hacemos un recuento de aquellos sucesos que nos hablan de la necesidad de emprender acciones para devolver la paz y tranquilidad a todos los culichis.

Era viernes como cualquier otro, la tarde había caído y Marcos se encontraba en casa un tanto cansado después de su jornada de trabajo. Llegó revisando la cocina porque Gladys, su esposa, había salido a comprar algunas cosas y siempre le deja algo para comer en la estufa. Parecía otro día cualquiera en la rutina de Marcos.

Se dispuso a comer el asado que le habían dejado listo, para luego ver un poco de televisión y dejar que llegar las 5:45 para ir a recoger a su esposa al lugar que le había indicado por Whatsapp. Marcos es nuevo en la ciudad; aunque Gladys es sinaloense, él había vivido toda su vida en Yucatán y se estaba acostumbrando lentamente a la forma de vida en Culiacán.

Llegada la hora subió al pequeño Tsuru color blanco que conduce e inició su trayecto hacia el lugar en el que le habían indicado que tenía que estar a las seis en punto. Encendió la radio y mientras tarareaba algunas canciones cuya letra desconocía iba evadiendo autobuses de rutas urbanas que conducen a prisa.

Marcos reniega mucho de los camiones porque siempre se atraviesan como si fueran dueños de la calle, donde él vivía el transporte urbano es un poco más consiente, quizás porque es una zona turística. Estaba a punto de llegar a la imprenta en la que vería a Gladys cuando alcanzó a ver un pequeño taxi, el conductor se venía acercando lentamente hacia él, acompañado del ritmo de su claxon.

–Seguramente viene enojado por los camiones –dijo para él mismo mientras seguía conduciendo.

De repente se cerró el camino y se dio cuenta de que el taxi venia sonando su claxon a otro automóvil que quedó al nivel del Tsuru de Marcos.

La disputa entre ambos vehículos se hizo muy evidente justo en el momento en que quedaron frente a Marcos. Entonces sucedió.

El auto que venía frente al taxi, le cerró el camino, obstaculizando el tránsito de aquella calle, Marcos quiso dar reversa pero un auto tras de él bloqueaba el camino y de pronto el automóvil desconocido que había tapado el paso se detuvo y de ahí bajaron dos tipos.

El piloto, que era grande y obeso, de rostro recio y mirada perdida, en cuanto puso un pie en la acera sacó un arma que se veía enorme, incluso ante el gran tamaño de aquel gigante que que apuntaba su arma contra el taxista. Del lado del copiloto se bajó un hombre muy bajo con rasgos típicos de un culichi, luego, sin más, sacó una escuadra plateada que de algún modo dibujó una sonrisa en el rostro de Marcos.

Luego vino un instante tenso.

El chiste se terminó cuando aquel hombre chaparro apunto al pequeño Tsuru del yucateco con el arma de plata. Mil ideas se le vinieron a la cabeza Marcos, mientras sus pupilas se contraían y trazaba velozmente una fatal escena en su mente: “Si el gigante se disponía a dispararle al taxista, el enano sin pensarlo le iba a dar un tiro a él”.

Mientras la vida de Marcos pasaba por su cabeza, él se desconectó de ese momento pensando en que esa sería una forma muy absurda para morir.

Allá afuera, el gigante quebró el cristal del auto del taxista y le puso el arma en la sien solo para hacerlo sufrir. El copiloto le insistió para que este le disparara, pero su compañero se negó. Solo le dieron un susto al taxista y otro a Marcos, que seguía ido a lo lejos.

El auto de los hombres se tiró a la fuga y marcos se quedó ahí parado sin decir nada, se marchó a recoger a su esposa  y le contó lo sucedido.Cuando cuenta su anécdota asegura que esa fue literalmente su violenta bienvenida al Sinaloa que pintan en las series de narcos que anteriormente solo veía en Netflix.

¿Será que la constante exposición a hechos de violencia, narcotráfico, corrupción e impunidad y muchos otros más que ocurren constantemente en Culiacán y Sinaloa empiezan a afectar el correcto funcionamiento de la psiqué de los sinaloenses?

 


¿Tienes una denuncia? | Hazla en ESPEJO:

Si cuentas con fotografías o videos de interés público, compártelos con nuestros lectores. Envíalos al correo electrónico: [email protected]

Compartir: