Cruising en Culiacán | Encuentros sexuales entre extraños, propios de la ciudad

Cruising en Culiacán | Encuentros sexuales entre extraños, propios de la ciudad

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Existen prácticas sexuales que regularmente son poco higiénicas y propician los contagios de ETS. El ‘cruising’ corresponde al acto de mantener encuentros sexuales con desconocidos en lugares públicos y aunque esta práctica no es propia de la comunidad LGBT+, tiene una mayor incidencia entre hombres homosexuales y se ha popularizado en diferentes regiones de México.

A Omar le bastó solo una mirada para atender las insinuaciones del tipo que se encontraba sentado en el pasto a no más de 15 metros de él. Ya era tarde y el Jardín Botánico se convirtió en el escenario perfecto para su encuentro. Revisaron que nadie estuviera cerca y comenzaron. Duró como 15 minutos, pero la adrenalina de ese instante se ha convertido en una de las hazañas que Omar platica a sus amigos cuando tocan el tema de la promiscuidad.

No se trata de algo nuevo. La verdad es que esta práctica se inició con la revolución sexual de los años 70 y en la actualidad ha sido gracias a la expansión de internet que se ha popularizado entre homosexuales y heterosexuales.

Los encuentros denominados como cruising son entre extraños o personas que se desconocen físicamente, encuentros casuales o citas en puntos públicos en los que la adrenalina o el peligro de ser descubiertos son el ingrediente principal del jugueteo sexual.

En Culiacán, a lo largo de las últimas décadas, diferentes parques o sitios de acceso público se han convertido en escenarios propios de esta práctica. Aleatoriamente diferentes regiones de la ciudad han encendido focos con respecto a esta mezcla de voyerismo y exhibicionismo.

Pero lejos del morbo que desata el tema y que se ha regulado de manera parcial en conocidos puntos de la ciudad de Culiacán, la verdadera alerta con respecto a estos encuentros va relacionada a la falta de higiene y uso de preservativos por parte de quienes lo practican, generando escenarios perfectos para las enfermedades de transmisión sexual y en el peor de los casos del virus del VIH.

Quizás sea el anonimato y privacidad que brinda el encuentro con un desconocido, o la búsqueda de escenarios de riesgo para llevar a cabo estas prácticas. Algunos expertos han enmarcado al cruising dentro de las parafilias, comportamientos sexuales en los que una persona no se encuentra satisfecha a la hora de ejercer su sexualidad y busca otros métodos para poder satisfacer su excitación.

 


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