Porque soy milenial | El amor en los tiempos de Snapchat

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Aunque los milenials se han encargado de romper estigmas relacionados a su productividad laboral y su capacidad para aprender, procesar y remodelar algunas formas conservadoras de comportamiento social, cuando se habla del amor y las emociones, el cliché del egoísmo que tanto se les critica es el factor que más llama la atención para psicólogos y especialistas que analizan los comportamiento afectivos de la generación Y.

Pudiese parecer muy difícil de creer pero expertos precisan que para los milenials es más difícil sostener relaciones duraderas debido a los rasgos individualistas inculcados por sus padres, miembros de la generación X, que luego de una serie de frustraciones los moldearon bajo un esquema que busca antes que nada, incluso que el amor, el triunfo personal y éxito laboral.

Un estudio de la Universidad de Chicago demostró que los milénicos suelen preocuparse más por los placeres banales y las gratificaciones instantáneas, que por los sentimientos o la construcción de lazos afectivos de pareja duraderos, pues muchos reconocen la búsqueda incansable de pareja, distintiva de sus antecesores, como una pérdida de tiempo. Otros por el contrario, evitan engancharse con alguien, por el miedo al fracaso y para evitar vivir una experiencia emocional traumática.

Una investigación realizada por McGuire señala que los milenials conciben al amor como una conexión física, emocional y mental que existe con alguien o por alguien, fuertemente ligado al respeto mutuo y a la atracción.

A diferencia de los miembros de la generación X que copiaron las formas de cortejo, noviazgo y matrimonio de los Baby Bommers, los milénicos vivieron diferentes escenarios para desarrollar sus relaciones, debido al empoderamiento femenino y la constante aceptación de diversidad sexual en el mundo, aprendiendo a amar a través de ensayo y error, es decir, aprenden a amar a través de la experiencia que obtienen dentro de sus noviazgos. A diferencia de sus padres que regularmente no vivían experiencias sexuales hasta el matrimonio o solían casarse con su primera o segunda pareja sentimental.

McGuire asegura que los milénicos prefieren hablar con sus parejas por redes sociales que en persona, además de que existe el deseo de sostener relaciones con apertura y encuentros sexuales, además de no interrumpir ese instinto de búsqueda de libertad que tanto distingue a los de su camada.


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